El exvicepresidente del Gobierno central y ex número dos del PSOE Alfonso Guerra cree que el ejecutivo de Mariano Rajoy tendría que explicar por qué no está aplicando ya el artículo 155 de la Constitución para frenar "los excesos de los secesionistas" en Catalunya. Si existe alguna razón, afirma Guerra, tendría que explicarla, "pues cada día se hace más difícil entender su parálisis ante la manifiesta rebeldía del nacionalismo catalán contra las leyes".

Así se expresa el veterano socialista en un artículo en la revista Tiempo, en el cual también advierte de que no se podrán calmar las ansias secesionistas aceptando este extraño ser artificial España, nación de naciones".

Guerra rebate este concepto, recientemente adoptado por el secretario general electo del PSOE, Pedro Sánchez, preguntándose "de cuántas naciones". "Nadie contesta", lamenta. A su manera de ver, la respuesta de los nacionalistas es "una solemne bobería": Si "nación es cuando lo dicen los pobladores", se pregunta, ¿pasarán a serlo los cartageneros si así lo deciden?

En su texto, titulado "El momento de actuar", Guerra sostiene que ya se están dando las condiciones para aplicar el artículo 155 de la Constitución: que una comunidad no cumpla las obligaciones que le imponen la Constitución y las leyes -ya que la Generalitat ha desobedecido sentencias del Tribunal Constitucional y del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya- o que atente gravemente contra los intereses de España.

En su opinión, este segundo supuesto también se ha dado, con los contactos internacionales para conseguir apoyos de gobiernos e instituciones supranacionales a su referéndum y, como "guinda del pastel", calificar a España de "estado autoritario".

"Resulta patético contemplar a este grupo de políticos enredados en la tela de araña de la corrupción, buscando desesperadamente eludir a la Justicia española por un procedimiento insólito, desconectando a Catalunya de España para librarse de la prisión," argumenta.

Un tren desbocado

El artículo 155 de la carta magna permite al Gobierno central "adoptar las medidas necesarias para obligar a una comunidad autónoma al "cumplimiento forzoso" de sus obligaciones legales o a proteger el interés general de España, y para eso puede dar instrucciones a todas las autoridades de las comunidades autónomas.

Guerra recuerda a los "atemorizados" que son poco inclinados a aplicarlo que este artículo fue votado favorablemente por los nacionalistas cuando se redactó la Constitución. Y deja claro que no le vale la excusa de evitar un "choque de trenes", porque cree que "sólo hay un tren desbocado, con pilotos atolondrados" y ante "un Gobierno paralizado".

Es más, denuncia que los independentistas han llegado ahora "al descaro de los más astutos delincuentes", haciéndolo todo "mediante órdenes verbales para que no queden en los escritos las pruebas del delito".

El franquismo de los nacionalistas

Guerra acusa a los independentistas de estar dando "un golpe de Estado" mientras hablan de democracia, cuando en realidad, advierte, "el único franquismo que queda en España lo representan los dirigentes nacionalistas".

De hecho, después de que el grupo radical Resisteix Lleida haya colocado carteles tildando de "enemigos de Catalunya" a dirigentes como Inés Arrimadas (Cs), Xavier García Albiol (PP), Miquel Iceta (PSC) y Lluís Rabell (Sí Que Es Pot), el exvicepresidente ha avisado de que "las patrullas nazis hacían lo mismo a la década de los años 30 del pasado siglo".

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