Un total de 94 alcaldes de la Catalunya Nord -la inmensa mayoría- han firmado un manifiesto donde cuestionan la forma como se ha celebrado el juicio del 1-O en el Tribunal Supremo español, y la previsible sentencia. "El proceso judicial de Madrid, cuyas imágenes nos han recordado las horas más oscuras del último siglo, nos interroga sobre la independencia de una justicia que ha inventado nociones nuevas como "la violencia sin violencia", con el fin de justificar la acusación de rebelión, y que ha puesto a menudo en mala situación, de forma evidente, los derechos de la defensa", señalan.

Los alcaldes, de los más diversos partidos franceses a excepcions del Front National, critican la pasividad del gobierno francés y de la UE con la situación catalana, e insisten que con el conflicto entre Catalunya y el Estado español se está jugando con la democracia a nivel europeo.

El manifiesto ha sido impulsado por los alcaldes de Pesillà de la Ribera, Jean-Paul Billès; Prats de Molló, Claude Ferrer, y Forques, Jean-Luc Pujol.

Este es el contenido íntegro del manifiesto, publicado por el diario L'indépendant.

"Con un manifiesto del 4 de abril de 2018, un colectivo de alcaldes de los Pirineos Orientales [Catalunya Nord], sin tomar partido sobre el asunto de la independencia de Catalunya, protestó contra los graves ataques del Estado español a las libertades fundamentales que caracterizan universalmente a las democracias.

Hoy, dieciocho meses más tarde, es justo de comprobar que la situación se ha degradado:

- Representantes del Govern de la Generalitat, la presidenta del Parlament, y dos responsables de asociaciones están todavía en prisión preventiva, y algunos de ellos llevan cerca de dos años allí. Otros electos están en exilio forzoso. Muchos alcaldes están amenazados por la justicia. La judicialización de la vida política se ha acentuado y también la represión.

- Ciudadanos europeos elegidos en el Parlamento de la Unión Europea con más de dos millones de sufragios, no pueden ejercer su mandato por la obstrucción del Gobierno español.

- El proceso judicial de Madrid, cuyas imágenes nos han recordado las horas más oscuras del último siglo, nos interroga sobre la independencia de una justicia que ha inventado nociones nuevas como "la violencia sin violencia", con el fin de justificar la acusación de rebelión, y que ha puesto a menudo en mala situación, de forma evidente, los derechos de la defensa.

Comprobamos también que las fracturas se han amplificado y que las tensiones quedan muy vivas a pesar de un enfoque resueltamente pacífico, no violento y cívico en las manifestaciones por parte de los responsables políticos y de la sociedad civil catalana. Hasta hoy, no se ha propuesto ninguna oferta de negociación por parte de los diversos gobiernos españoles, con el fin de avanzar hacia las soluciones políticas de un conflicto que no cesa de crecer.

Lamentamos que los países de la Unión Europea en general y Francia en particular se entierren en un silencio ensordecedor dando apoyo así a prácticas que pueden ser precedentes graves para justificar medidas liberticidas y profundamente antidemocráticas en el seno de la Unión Europea. Es también sorprendente que la mayoría de los grandes medios de comunicación de nuestro país, traten la información en relación con Catalunya y España de forma también parcial tomando siempre el partido por el Gobierno español y alineándose, en este asunto, sistemáticamente con la posición oficial del Gobierno francés.

Estas posiciones sin matices perjudican gravemente la imagen de nuestra República, el país de la declaración de los derechos del Hombre y del ciudadano.

En este contexto, cuando el veredicto del tribunal supremo es inminente, y cuando nadie sabe las reacciones que se pueden desencadenar, reiteramos nuestro llamamiento para que nuestro país y los Estados de la Unión Europea hagan todo el esfuerzo para que se reanude el diálogo entre los partidos y que se encuentren soluciones respetando los derechos de cada uno.

Amenazar a los representantes políticos, forzarlos al exilio o mantenerlos arbitrariamente en la cárcel no contribuirá a avanzar sobre el camino de la concordia y de la paz. Callar, desviar la mirada y dejar hacer, son comportamientos que ya han pasado en la historia reciente de nuestro continente, y sobre estos mismos territorios. Ya sabemos a dónde puede llevar.

Pedimos que los presos políticos sean liberados, que los exiliados sean autorizados a volver, que los representantes en el Parlamento europeo sean plenamente habilitados para ejercer el mandato que les han confiado los electores, que los alcaldes no sean perseguidos más y que cuando sean restablecidas las libertades fundamentales, se acuerde finalmente un diálogo constructivo entre los partidos que permita encontrar soluciones políticas a un problema político. Eso nos concierne todos, va en ello el futuro de nuestras democracias".

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