Hoy todos pegan a Pedro Sánchez, declarado por público y crítica perdedor del debate televisivo de Atresmedia. Fue la señal.

Pablo Iglesias le pega porque en el ambiente socialista es donde puede rascar más voto izquierdoso para Podemos, que recupera terreno desde hace dos semanas. Una muestra de nada: el vídeo con su minuto final del debate es un hit histórico en las redes.

Albert Rivera le pega porque quiere robarle votos centristas y obtener así la segunda posición, que le otorgaría poderes de kingmaker a ambos lados del espectro político y una buena posibilidad de ser presidente del gobierno español si suma con un PSOE tercero y débil.

Rajoy y Soraya le pegan porque es el adversario del voto tradicional entre la gente mayor de 60 años de la que hoy vive el PP.

Esta última semana (es un pronóstico falible), Sánchez las pasará canutas: a todos les conviene que el PSOE pinche porque de sus votantes en fuga –piensan– se benefician todos. Un partido catch-all con un liderazgo flojo es apenas un gran botín de votos para el resto de sus rivales.

Gana la democracia

Sánchez, además, no se ayuda mucho. Al fin del debate dijo que "había ganado la democracia", que es lo que dices cuando has perdido y lo quieres disimular. Encima, el PSC ha descubierto que ubicarán el Senado Federal en el barrio de la Sagrera de Barcelona. Es una maragallada que lleva 23 años dando vueltas y, claro, no es fácil resucitarla: la gente se lo toma como un meme.

La CUP, que no se presenta a estas elecciones del 20D, ha aparecido intensamente hoy. Fernández Díaz les ha avergonzado algunos entusiasmos y relaciones chavistas mientras desarticulaba una "célula yihadista altamente preparada para atentar" compuesta de una chica de 18 años en Fuerteventura y un señor de 32 en Mataró. La otra Díaz, la socialista Susana, se queja de la injusticia de que Catalunya esté en manos de la CUP y eso es culpa de Artur Mas. Duran y Sánchez-Llibre también insisten: la CUP son los comunistas y CDC quiere pactar con ellos. Ciertamente, lo de Unió tiene menos mérito porque este susto lo dan cada día.

Tiempos constituyentes

DiL y ERC van a la suya, con campañas que no encajan mucho en el marco español, donde el caso catalán es un problema donde todo el mundo es invitado a mojar pan... excepto los independentistas. Quizás tenga razón Xavier Domènech, que ha profetizado: "independientemente del resultado de las elecciones del 20D, se abrirán tiempos constituyentes" y si te opones "te atropellarán".

También se ha sabido que el hípster del PP sí que es del PP pero no es hípster. Y no sabe lo peor. Resulta que el anuncio donde los conservadores hacen aparecer a cinco individuos de esta tribu urbana modernísima acaba con el protagonista, amante de las ballenas, diciendo que "Rajoy no ha hecho nada de malo a las ballenas". Pues bien, resulta que el PP rechazó en el Senado (sí, el que quieren trasladar a Barcelona) la creación de un santuario para ballenas en Canarias. Un drama.