Dicen que no valoramos lo suficiente la salud hasta que la perdemos o que la sanidad pública es un tesoro que tenemos como sociedad y que no la valoramos hasta que la necesitamos. Lo suscribo. Por este motivo es tan execrable constatar que aquellos que conspiraban para hundir la sanidad pública catalana (todo un ministro del Interior y otro supuesto servidor público) no hayan tenido que responder, ni poco ni mucho, por una canallada de esta magnitud.
La 28.ª edición de La Marató de TV3 ha puesto en el centro del debate uno de los temas que requiere más esfuerzo a la sanidad pública catalana, las "enfermedades minoritarias". Se calcula que hay más de 7.000 diferentes y unos 400.000 pacientes en toda Catalunya, lo que supone un 7% de la población. Las cifras revelan que un 40% de estas todavía no tienen cura ni una medicación que las pueda controlar. Unas auténticas desconocidas por la mayoría de la sociedad, pero no por los profesionales del sistema público de salud catalán.
La consellera de Salut, Alba Vergés, recordaba que las enfermedades minoritarias son una de las prioridades del Plan de Salut con el reto de acompañar a las personas más allá del diagnóstico y la enfermedad. Y, precisamente, las "enfermedades minoritarias" son uno de los temas que se tratan en la exposición que se acaba de inaugurar en el Palau Robert.
"Universal. La salud en Catalunya" es la muestra que reivindica el modelo sanitario catalán y pone en valor a los profesionales de la salud. Un espacio para conocer, comprender y valorar el sistema público de salud con la finalidad de atender a cualquier persona, venga de donde venga, sea de donde sea, para que viva de la manera más saludable.
Este año 2019 se cumplen 30 años de la redacción del Plan de Salut, el plan que marca las directrices del sistema sanitario de Catalunya. No es casualidad que la Organización Mundial de la Salud (OLMOS) haya acudido a Catalunya para estudiar el modelo de salud catalán y que lo considere como pionero en el mundo. Detrás hay el esfuerzo y la dedicación de miles de técnicos y profesionales que han trabajado y trabajan para garantizar la universalidad de la salud pública, haciéndola un pilar fundamental para nuestra sociedad. El sistema sanitario público de Catalunya es referente en Europa por ser público, justo y universal. El sistema que garantiza la asistencia a todo el mundo, que fundamenta la cohesión social y que pone a la persona en el centro.
Catalunya es líder mundial de trasplante y donación por sexto año consecutivo, es referente en investigación, top ten en ensayos clínicos en Europa y el Institut Català d'Oncologia registra una de las mejores tasas de supervivencia del mundo
La muestra transita por seis espacios diferentes. No les explicaré los detalles porque perdería la gracia, pero sí que soltaré algunas píldoras. La escenografía es fresca, espaciosa e innovadora. La esencia de la muestra es que el visitante conozca los detalles del sistema sanitario mediante datos, sonidos y preguntas. En las paredes se mezclan gráficos y muestreos y encontrarán pasajes como "el latido del corazón", una experiencia sensorial y participativa, o la radiografía de la dimensión del sistema global de salud con su estructura y sus especificidades: 120.000 profesionales distribuidos entre 804 consultorios locales, 437 centros de atención primaria (CAP) y 67 hospitales repartidos en 947 municipios.
Y con espacios como "Defendemos la universalidad", que no sólo impactan por la escenografía sino por el mensaje: los ciudadanos son iguales a ojos de los rayos X, a ojos del sistema, iguales en edad, género o estatuto social gracias al modelo sanitario público, justo y universal.
Una muestra que confirma que la sanidad pública catalana es universal para todo el mundo. Así lo aseguraba el vicepresident y conseller de Economia, Pere Aragonès, con unos presupuestos para el 2020 que prevén un incremento de 900 millones de euros con respecto a los del 2017, con una cuarta parte que irá destinada a la atención primaria, la columna vertebral del sistema.
Catalunya ha superado la etapa de los recortes en salud, dinámicas endémicas de anteriores gobiernos, y recupera buena parte de aquello que se perdió, la recuperación de las condiciones laborales recortadas a los profesionales, con un incremento de 626,2 millones de inversión destinada a personal.
El año 2018, el Departament de Salut cerró el ejercicio con una aportación de 10.400 millones de euros, la cifra más alta de la historia, y continúan las inversiones en grandes infraestructuras, como los nuevos hospitales Joan XXIII de Tarragona y Viladecans, el bloque quirúrgico de Bellvitge, la apertura de nuevos CAP en Figueres, Amposta y el CUAP en Badalona o con el proyecto de nuevos centros de atención primaria como el de Santa Eulàlia de l'Hospitalet.
Catalunya es líder mundial de trasplante y donación por sexto año consecutivo, es referente en investigación, top ten en ensayos clínicos en Europa y el Institut Català d'Oncologia registra una de las mejores tasas de supervivencia del mundo.
Son muchos los retos que tenemos por delante, pero sólo depende de nosotros cuidar y mejorar el sistema sanitario que tenemos. Adaptarnos a la nueva realidad que supone el envejecimiento progresivo de la sociedad con una tasa de natalidad todavía baja. Una tarea que requiere del esfuerzo de todos, profesionales, entidades, ciudadanos y administración pública.
La salud sólo puede ser entendida de manera colectiva si todos somos iguales bajo la luz médica, es entonces cuando podemos hablar de un sistema de salud igualitario, equitativo y universal.