¿Cómo nos afectará a los humanos que la IA nos vaya sustituyendo cada vez más en todos los ámbitos? ¿Habrá algo que hagamos mejor los humanos que las máquinas o que sepamos hacer los humanos y las máquinas no lo consigan? ¿Cómo nos ganaremos la vida la mayoría de los humanos si la IA hace la mayoría de los trabajos que hacíamos hasta ahora? ¿Tendremos más tiempo libre gracias a la IA o continuaremos viviendo estresados y haciendo treinta cosas a la vez y ninguna bien? ¿Por qué, aun sabiendo que la IA nos sustituirá en muchos ámbitos, incluso en el ámbito afectivo y sexual, no frenamos su avance? Como veis, preguntas no faltan; seguro que la IA nos las responderá todas. Actualmente, hemos dado un paso más en la evolución de la IA: hemos pasado de la IA generativa —que puede crear contenidos nuevos y originales, pero que aún necesita instrucciones (prompts)— a los agentes de IA —que son unos programas diseñados para llevar a cabo tareas y tomar decisiones de forma independiente con la finalidad de conseguir unos objetivos específicos. La IA generativa (el ChatGPT, por ejemplo) tiene una independencia baja, necesita instrucciones constantemente; pero los agentes de IA, en cambio, ya son muy independientes, solo hace falta una supervisión mínima y que les marques un objetivo .
Como ocurre con los humanos, la actitud de la IA dependerá de cómo la hayamos educado; no todos los padres tienen la cabeza en su sitio para educar a sus hijos
Ya solo nos queda un pequeño salto de nada para que la IA sea completamente independiente. Veremos qué pasa cuando llegue ese día, porque, como pasa con los humanos, su actitud dependerá de cómo la hayamos educado; no todos los padres tienen la cabeza en su sitio para educar a sus hijos. ¿Quién controla cómo se educan todas las IA del mundo? ¿Se puede llegar a controlar quién lo hace y cómo lo hace? Si la IA es una creación humana, no toda la IA será honesta y empática, ni mucho menos; más bien todo lo contrario. Esta es la parte más oscura y negativa de todo ello, pero, por supuesto, también hay cosas buenas en esta evolución, si no, no la habríamos permitido (supongo, de los humanos me lo espero todo y más). Una IA bien educada (empática y sin ganas de hacernos desaparecer del mapa) puede ahorrarnos horas de trabajo, puede salvar vidas —por ejemplo, operando más pacientes de los que se pueden operar solo con humanos y con mucha más precisión o haciendo las tareas peligrosas que hasta ahora tenían que hacer los humanos y que ponían en riesgo su vida—, puede hacer las tareas del hogar y permitirnos estar más horas con la familia… Puede hacerlo todo para dejarnos mucho más tiempo libre y mejorar nuestra calidad de vida. Incluso, como muy bien explicó Gemma Marfany en un artículo en este mismo periódico, puede llegar a sustituir a los científicos y a los artistas (aunque de momento los humanos todavía somos más creativos e imaginativos). Tiempo al tiempo…; dejémosle cinco años más. Una IA no se cansa, no se deprime (¡de momento!), no tiene miedo (que esto puede ser positivo y negativo), no supone muchos gastos (comparado con un asalariado)…; por lo tanto, puede hacer la mayoría de las tareas durante muchas más horas que nosotros, sin bajar el rendimiento y a un coste mucho más asequible (el empresario se ahorra las pagas dobles, las quejas y las bajas por depresión o embarazo).
Volvamos a la parte negativa, porque también está y hay que insistir en ello; nos jugamos la existencia. ¿Qué pasará con la IA si la ha educado una persona perversa? Que, estadísticamente, es muy probable que pase: según la Organización Mundial de la Salud (OMS) “una de cada siete personas en el mundo —más de 1.000 millones— convive con algún trastorno de salud mental”. ¿Podremos frenarla? ¿No es un error crear una máquina que nos supere en todos los ámbitos? No hace falta haber visto Matrix o Blade Runner (¡¡de 1982!!) para llegar a la conclusión de que estamos jugando con fuego y que tarde o temprano nos quemaremos (¡y mucho!). ¿Estamos preparados, los seres humanos, para ser sustituidos por las máquinas y para que tengan más poder que nosotros? No vaya a ser que, por ahorrarnos limpiar nuestra casa un par de veces a la semana, acabemos sometidos a un régimen totalitario. Que a los humanos los placeres terrenales nos ciegan y, cuando nos damos cuenta, ya es demasiado tarde para dar marcha atrás. ¿Y qué pasará cuando (ya falta muy poco) creemos una IA que sea nuestro ideal romántico y erótico, que nos hable de cualquier tema de nuestro interés, que huela como nos gusta y que siempre actúe exactamente como queremos que actúe para complacernos? La mujer o el hombre perfecto para nosotros, sin fisuras. ¿Quién querrá tener una relación con altibajos, con alguien a quien no le puedes domar el carácter y que siempre hace lo que quiere? ¿Por qué demonios querríamos tener relaciones con humanos si se mueren y tienen personalidad propia? Una IA es inmortal y puede ser exactamente como tú quieres que sea en todo momento. La decisión no es fácil, y no es fácil porque a los humanos nos cuesta mucho apartarnos del blanco y el negro y elegir los grises. Seguiré atenta para ver cómo evoluciona todo esto y ahorrando para comprarme una parcela en la Luna, por si acaso.
