Catalunya hace demasiado tiempo que soluciona los conflictos, las ineptitudes y la falta de eficiencia con parches. En vez de buscar la causa (la raíz) del problema y resolverla, intenta tapar sus consecuencias como puede. Una actitud muy habitual, por desgracia, en todas partes, cabe decir. Esto es como si un diabético se pasara todo el día comiendo pasteles rellenos de azúcar refinado y se inyectara metformina a mansalva para intentar compensarlo. Tarde o temprano se irá al otro barrio. Diría —no soy médico, pero bueno, no creo que esté muy equivocada— que es mucho mejor dejar de zamparte pasteles azucarados y sustituirlos por algo que no te dispare la glucosa. Lo mismo pasa en los institutos de secundaria catalanes: como no se ha resuelto la causa —o las causas— de los conflictos, han decidido desplegar mossos d’esquadra de paisano para intentar poner un poco de orden. Esta es solo una de las muchas consecuencias que tendrá la cultura woke-chachi-piruli. Tampoco hace falta ser muy inteligente para adivinar que, si no pones límites a los niños, cuando sean adultos tampoco tendrán límites y harán lo que les venga en gana. No les hará falta esquivar ninguna prohibición ni límite, básicamente porque son inexistentes en su inconsciente y entorno más inmediato. Y tampoco dejarán de hacer sus fechorías porque en las redes sociales ven cada día que los actos delictivos raramente son penados (sean los actos delictivos cometidos por los políticos o por un ladrón de casas reincidente; da igual, todo suma) y desconocen por completo el significado de la palabra empatía (lo demuestran los numerosos casos de acoso escolar). Ellos quieren hacer una cosa y la hacen, sin que nada ni nadie se lo impida. Bueno, hasta ahora, que el Departament d'Educació y los Mossos d’Esquadra se han puesto de acuerdo para intentar poner un parche a esta situación.
¿Los mossos tienen que poner los límites que no han podido poner los padres y los profesores?
Ya hice un artículo hablando de los problemas que había en el sistema (des)educativo, así que intentaré no repetirme mucho. Las aulas catalanas hace años que son un caldo de cultivo de niños sin autoestima y delincuentes. Aunque el origen de todo ello no son las escuelas, el sistema educativo no hace nada más que agravar el problema. Como decía al principio: si no solucionas de raíz los problemas, se van encadenando. Si no solucionas los problemas psicológicos de los padres, afectan profundamente a los hijos; estos hijos traumatizados y con una autoestima destruida van a la escuela, donde encuentran a otros niños que, como ellos, también tienen problemas psicológicos. Pero a todo esto, que siempre ha sido así, que yo recuerde, ahora se han sumado dos nuevos factores: por un lado, una educación woke, que, como en su casa (sea porque los padres no están nunca o por buenismo), tampoco les pone límites (creen que es mejor la educación horizontal que vertical; les debe dar pereza estar de pie), y, por el otro, una avalancha de niños recién llegados que —en el mejor de los casos—, en la mochila de los problemas psicológicos, también traen una cultura y una lengua completamente diferentes a la de los niños autóctonos y las consecuencias inherentes a la inmigración. Este choque cultural y de problemas psicológicos, sumado a la falta de límites, como era de esperar, ha explotado. Parche: poner mossos de paisano en los institutos “para garantizar la convivencia escolar, así como para reducir posibles conflictos y agresiones que puedan surgir en estos entornos”.
Y, en esta ecuación, ¿qué papel juegan el sistema educativo y los profesores y maestros? ¿Los mossos tienen que poner los límites que no han podido poner —por los motivos que sean, y que hay que estudiarlos con profundidad— los padres y los profesores? ¿Resolverán el problema con un par de gritos o, cuando salgan del instituto, seguirán haciendo lo de siempre? Llamadme pesimista, pero dudo que cuatro mossos d’esquadra de paisano puedan resolver un conflicto psicológico y social tan complejo con el Pla Integral per a la Seguretat i el Benestar en l’Entorn Educatiu (Eduseg), por muy bonito que sea el nombre del plan. Igual que tampoco resolverán la crisis social y económica actual regularizando en masa a todos los inmigrantes y haciendo desbordar Catalunya. Es de primero de lógica y de sentido común.
