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Todo paso adelante habría pillado a contrapié a la candidatura electoral de las cuatro formaciones parlamentarias —Movimiento Sumar, IU, Más Madrid y Comuns—.  La alianza se presentó públicamente el 21 de febrero bajo el lema "Un paso al frente". El compromiso del "Sumar 2.0" era tener la decisión sobre los candidatos, la marca electoral y las alianzas lista antes del verano. A falta de definición y con el desgaste acumulado, hace tiempo se ha instalado la expresión "a la izquierda del PSOE" para definir un espacio electoral a falta de unas siglas y definición propia, evidenciando así el vacío que atraviesa la izquierda plurinacional.

La pregunta que, hasta ahora, pesaba como elefante en la habitación, era si Podemos se sumaría a los cuatro de Sumar. La propuesta de la exministra y eurodiputada Irene Montero de abrir unas primarias ha cambiado el paso y ha puesto sobre la mesa lo que hasta ahora se intentaba mantener en segundo plano. Como si no se notara que todavía no había ni candidato ni hoja de ruta que marcara los tiempos. Por eso, desde la dirección de Podemos señalan que "Cualquier cosa que ocurriera iba a dejar esto al descubierto". La dirección de Podemos espera que los de Sumar participen en las primarias, aunque aseguran que están abiertas a agentes y movimientos sociales con la intención de "hacer una comunidad política". No está dirigida "solo hacia ellos ni está planteado para reventarles las primarias".

Podemos es consciente de que es la marca más antipática de todas las izquierdas. La fuerza en votos de la marca morada en lo nacional solo podrá comprobarse en la cita final. Hasta ahora, en el ciclo autonómico abierto por el PP en Extremadura, los morados han acumulado los mismos batacazos que el resto de marcas. Solo ganaron los sellos con arraigo regional en Extremadura, Aragón y Andalucía, donde Más Andalucía ganó a la guerrilla de marcas de izquierdas y las superó.

Sabedores de la debilidad del adversario, Sumar y los partidos que caminan con los ex de Yolanda Díaz ven en el Sumar 2.0 un grupo desarticulado sin proyecto nacional. "Son tres grupitos que representan a Madrid, Valencia y Andalucía", apuntan fuentes de la formación. IU se sostenía en Andalucía y ha sido relegada por Más Andalucía; Más Madrid ya ha descartado a Mónica García sin despejar quién irá en cabeza de la lista nacional, al igual que Compromís o el propio Movimiento Sumar.

Hoy, ni Irene Montero ni Sumar reconstruirán alianza alguna. Ocupar el espacio para hacerse con un puñado de fichas del tablero que apenas darán para formar un grupo. Serán la resistencia para el futuro

Unas primarias en las que, aun sin Yolanda Díaz, a nadie se le escapa el enfrentamiento soterrado y fratricida. Para los de Sumar, Podemos es el partido que menos ha hecho por la unión de la izquierda; para los morados, "cada vez pintan menos en la acción de Gobierno y en marcar el camino de las candidaturas electorales". Este es el paño.

Por ahora, Sumar no se ha movido desde que Irene Montero lanzó la propuesta. Y desde Podemos reconocen que "el espacio de Yolanda Díaz no tiene demasiadas ganas de ir juntos". Ninguno quiere al otro, aunque intenten aparentar manos tendidas. No las hay en los segundos cuadros y Gabriel Rufián, con buena sintonía con Montero, no ha sido ni será el puente de ambos espacios. El objetivo, si acaso, es la dominación. La venganza de las listas que, en escaños, cada vez da menos de sí.

En Podemos son conscientes de la antipatía que arrastra Irene Montero e intentarán "suavizar" el perfil de la eurodiputada y ya candidata oficial. Hacia dentro ya es imposible. Y hacia fuera, los morados se han convertido en la marca menos transversal. Si en algo coinciden todos es que el aliento de la cita electoral para las generales está al caer. Y aunque Pedro Sánchez consiguiera aguantar hasta el final de mandato, la cita sería el primer o segundo trimestre de 2027. La candidatura, al menos la de Podemos, estará lista antes de diciembre. Si hubiera consenso, estirarían el plazo. Lo cierto es que las alianzas están arrasadas y casi todo son movimientos de posición. Depende de la bancada donde se pregunte es una oferta para tomar la delantera o una oferta trampa. Hoy, ni Irene Montero ni Sumar reconstruirán alianza alguna. Ocupar el espacio para hacerse con un puñado de fichas del tablero que apenas darán para formar un grupo. Serán la resistencia para el futuro. Como apuntan las encuestas y la batería de citas electorales autonómicas del último año, espacio a la izquierda del PSOE hay, pero muy lejos de alcanzar el bloque de VOX.