Estas últimas semanas de marzo, he tenido la oportunidad y el honor de participar en una de las candidaturas que se han presentado a las elecciones del FC Barcelona. Concretamente, la que lideraba el president Joan Laporta, "Defensem el Barça". Ha sido una gran experiencia y hemos obtenido un gran resultado. Estos días he visto algunos artículos cuyos autores hacen interpretaciones sobre qué significa una victoria que fue de 70 a 30. Yo no entraré en eso por obvio, vosotros mismos.

Si escribo sobre las elecciones del Barça es porque se dio una situación que me sorprendió mucho; para mí, preocupante. Como fue muy generalizada, escribo sin ánimo de crítica a nadie en concreto, pero con la voluntad de señalar el error. Antes de entrar en materia, quiero subrayar que el resultado de Joan Laporta en estos comicios es el segundo mejor resultado, en votos y en porcentaje, en unas elecciones del FC Barcelona de la etapa democrática del club —desde 1978—. Josep Lluís Núñez, en 1997, obtuvo un 76,3%; Sandro Rosell logró 35.021 votos en 2010. Laporta ha conseguido 32.934 apoyos —segundo mayor número de votos— y un 68,18% —segundo porcentaje más alto—. Su rival, pese a ser solo dos candidatos, ha perdido más de 2.000 votos. También quiero subrayar que el mérito de todo es de Laporta. De lo que ha hecho con su junta directiva para salvar el club y de cómo funciona como candidato. Le ha acompañado un gran equipo, pero él es un candidato potentísimo y muy profesional.

Decir “hay partido” fue un elemento de desinformación total

Pues bien, ahora que tenemos clara la foto final: 70 a 30 y segundo mejor resultado de la historia democrática del club en votos y porcentaje, aún llama más la atención el mantra repetido todos los días de la campaña por parte de muchos: “Hay partido”. Había un partido democrático que jugar, eso es evidente. La democracia interna y la participación de los socios es uno de los elementos diferenciales del Barça que hay que mantener. Pero el “hay partido” no se refería a eso: insinuaba un resultado apretado. Para el equipo de campaña de "Defensem el Barça" esto era muy sorprendente, ya que desde el principio nuestras encuestas se parecían mucho al resultado final. El reto era movilizar y no fallar, pero lo que se dice partido…

Decir “hay partido” fue un elemento de desinformación total. Que lo diga una candidatura me parece perfecto, pero que se haya dado por bueno en la mayoría de las informaciones y tertulias que trataban el proceso electoral del Barça es un problema. Se me ocurren tres motivos que podrían explicarlo. Primero, que los medios y periodistas toman partido a favor o en contra de las candidaturas. Estoy seguro de que no es el caso. Para mí, sería interesante que lo hicieran: más transparencia. Segundo, creer que generar sensación de emoción generaría más consumo de información; es decir, más audiencia. Estoy seguro de que tampoco es el caso. Mentir para aumentar audiencia sería un error. Se pueden hacer muchas cosas para generar interés electoral. Tercero, que nadie lo sabía. Que nadie había encargado una encuesta y que se hizo categoría de un rumor. Era tan fácil como preguntar a las candidaturas, o hacer una encuesta. O no hacerla, pero no decir nada si no se tiene la información correcta.

Se ha dado por bueno el “hay partido”, pero no lo había. Ha habido más mantras, pero ya no viene al caso. Son más opinables y la idea no es confrontar por una campaña que ya ha terminado. Las encuestas eran claras y evidencian un error. Escribir sobre el Barça te sitúa en una posición mucho más hostil que cuando escribes sobre política, que tampoco es el paraíso. Pero considero que una reflexión sobre lo que ha ocurrido será buena para todos. No asumir los hechos llevó al Real Madrid a decir que su equipo femenino estaba al nivel del Barça. Hasta ayer, que no hubo partido.