Empezamos a disponer de estadísticas oficiales que dan pistas del alcance de la crisis económica que se veía venir a raíz del coronavirus. Con datos relativos al primer trimestre se concreta la reducción del PIB derivada del coronavirus, a la vez que se empiezan a disponer de estimaciones oficiales sobre lo que se espera para el conjunto del 2020.

Empecemos por las cuantificaciones de lo que ha pasado en el primer trimestre. Antes que nada hay que tener presente que el confinamiento en la mayoría países europeos no se ha producido hasta avanzado el mes de marzo, de manera que su incidencia sobre la actividad económica durante el conjunto del trimestre es limitada. Para aquellos que lo empezaron a mediados de marzo, es decir, dos semanas, es una sexta parte del trimestre. Pues aunque se trata de una fracción trimestral pequeña, su incidencia sobre los resultados del periodo tiene que haber sido muy alta porque, a pesar de que en algunos países ya se venían registrando leves caídas de PIB en el último trimestre de 2019, no hay duda de que el batacazo fuerte ha venido a raíz del coronavirus.

Estamos hablando de caídas del PIB interanual (comparadas con el primer trimestre del 2019) comprendidas entre el 4 y el 6% en las grandes economías europeas como son Alemania, Francia e Italia. En el Estado español fue del 5,2%, resultado de la caída en picado del consumo, la inversión y la exportación, es decir, todo, excepto el consumo de las administraciones públicas.

Lo que pase el segundo semestre ya se verá. Pero puede dar una pista de por dónde van los tiros el hecho de que todo el mes de abril haya sido afectado por el confinamiento, es decir, una tercera parte del trimestre con una economía funcionando a medio gas. Lo que pase a partir de aquí dependerá de cómo se vaya levantando el confinamiento en los diferentes países, pero vaya, prácticamente se puede dar por hecho que se reanudará poco a poco la actividad normal, en función de cómo vaya la pandemia. Así pues, existe una probabilidad alta de volver a tener un registro de segundo trimestre altamente negativo.

Proyectar el tercer trimestre y el cuarto es mucho más arriesgado delante del cúmulo de incertidumbres que hay (¿habrá vacuna?, ¿habrá rebrotes?, ¿habrá cierres de empresas?, ¿qué nivel de paro?, ¿qué ingresos familiares?...) y ante algunas certezas (turismo internacional prácticamente a nivel cero, reducción de la renta familiar disponible, etc.). No obstante, quién más quién menos en estamentos oficiales ha hecho previsiones. Para el conjunto del año 2020 Alemania prevé una caída del PIB superior al 6%. En España, el Ministerio de Economía la sitúa en el 9,2%, y en Catalunya el Departamento de Economía habla de entre un 7,6% y un 8,8% en función del grado de pesimismo de los escenarios.

Al fin y al cabo, y ojalá que me equivoque, se hace difícil pensar en una caída global para el 2020 que no sea de dos dígitos. Es más, con las malas perspectivas de un sector tan importante como el turismo, no me extrañaría nada que se llegara a un -20%

Diría que, tanto en el caso español como en el catalán, las previsiones de reducción del PIB para el 2020 son más bien moderadas. Por lo que conocemos de lo que hemos pasado en el mes de abril (con la mitad del mes con confinamiento total y la otra mitad con confinamiento como el de la segunda quincena de marzo), no es arriesgado anticipar una caída, sólo en abril, del equivalente al 4,5% del PIB de 2019. En un escenario pesimista, según mis cálculos, nos situaríamos en una caída del 5,6%, repito, sólo en abril. Si a esta cifra se le suma la caída del primer trimestre, se obtiene que en los cuatro meses de 2020 ya habríamos tenido una reducción del alrededor del 10% de todo el año.

Sobre la famosa "V" y la posible recuperación el resto del año, queda para ver. De momento en mayo el ritmo de actividad parece que seguirá a medio gas. Y después, Dios dirá. Al fin y al cabo, y ojalá que me equivoque, se hace difícil pensar en una caída global para el 2020 que no sea de dos dígitos. Es más, con las malas perspectivas de un sector tan importante como el turismo, no me extrañaría nada de que se llegara a un -20%.

Sea cual sea el caso, las consecuencias sociales serán grandes, entre otras cosas porque el sector productivo privado quedará muy debilitado, y el sector público, con menores ingresos y mucho mayor gasto, va directo a un mayor déficit, a un mayor endeudamiento, al rescate europeo y a una dieta draconiana forzada, de la que tendremos que hablar pronto.

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