Hace mucho que vivo en la ciudad de Barcelona y nunca como en los últimos años he tenido la percepción de que la Guardia Urbana ha desaparecido de la vida cotidiana barcelonesa. En los distritos de la ciudad por los que más me muevo (Les Corts, Sants y Eixample, que son más de los barceloneses que de los turistas), a la Guardia Urbana sólo la veo para atender algún accidente o para regular el tráfico en carreras urbanas.

¿Qué cosas pasan en el día a día en las que los echo de menos? Aquí algunos ejemplos: las aceras son muy a menudo la vía de circulación de bicicletas y patinetes eléctricos, algunos de ellos a notable velocidad; los espacios destinados a las terrazas de los bares, cuando están debidamente señalizados, se sobrepasan sistemáticamente para hacerse los amos de las aceras; muchos supermercados pequeños tienen en sus escaparates no alimentación sino una amplia oferta de bebidas alcohólicas, talmente como si fueran licorerías; pasear por Montjuïc se convierte cada dos por tres en un paseo por un urinario público; algunos propietarios de perros utilizan lagos y ríos de plazas como zonas de recreo y de refresco de sus mascotas, cosa que estaría prohibida a las personas (por cierto, la ciudad, con una población canina equivalente a un 10% de la población humana, tiene un reto en este ámbito, como toda Catalunya); el metro se ha convertido en un espacio en que el mensaje sobre el peligro de la presencia de ladrones es ininterrumpido en horas de más afluencia; cuando hay un atasco de tráfico, frecuente por ejemplo en la Diagonal, es imposible ver a un guardia urbano que mire de aligerar el problema; por no hablar de controlar los decibelios de algunas motos que circulan por la calle o controlar las emisiones de algunos coches que dejan una nube tras de sí, sería pedir un poco demasiado; el aparcamiento de furgonetas donde sea que no toca (en carriles bici, en doble hila...) es un continuo; podría seguir con otras situaciones de una vida urbana que está en proceso de degradación.

El problema de la inseguridad es percibido como el más destacado por parte de los residentes con derecho al voto

Francamente, en la ciudad Barcelona, la Guardia Urbana, yo no la veo. De agentes del orden, sólo veo a los Mossos d'Esquadra. Los guardias urbanos, si los hay, son invisibles, con lo cual sus responsables desprecian uno de los atributos fundamentales de la percepción del orden y seguridad, que es la visibilidad de los agentes. Todo contrasta con las funciones de este cuerpo, que son:

  • Seguridad vial, que incluye (sic) el control de la indisciplina vial, la gestión de la circulación, la regulación de movimientos de circulación y estacionamiento en la vía pública.
  • Seguridad ciudadana, que incluye (sic) la vigilancia activa en las calles y en los espacios verdes, evitar infracciones relevantes como delitos contra el patrimonio y hurtos (sobre todo durante las aglomeraciones), especialmente en el metro de la ciudad.
  • Ser policía de barrio, como recoge el Plan director del 2016, que centra la Guardia Urbana en la proximidad y la adaptación al territorio de la ciudad, teniendo en cuenta la participación de la ciudadanía de cada distrito.

Bueno, cojamos este ideario como un posible desideratum. La realidad es que la Guardia Urbana de Barcelona, los más de 3.000 agentes que conforman el cuerpo, no se ven en ningún sitio.

Quizás es por eso que el problema de la inseguridad es percibido como el más destacado por parte de los residentes con derecho al voto. Según los últimos barómetros ha subidoo hasta el 27,4% en el de junio de este año, fue del 21% en diciembre del año pasado, frente al 3,4% cuando Colau se inició como alcaldesa por primera vez. No sé lo contentos que deben estar los que lo han escogido para seguir. Collboni representa gente de orden y de aplicar rigurosamente las leyes, sobre todo contra el independentismo, y Manuel Valls, de Cs, en campaña electoral hizo bandera de mejorar la seguridad porque la cosa no iba bien.

Hace unos días Andreu Martínez, director general de los Mossos d'Esquadra, afirmaba que "Barcelona sigue siendo una ciudad segura aunque algunos hechos generen alarma". Debe ser gracias a los Mossos. Quizás la alcaldesa tendría que poner la Guardia Urbana en acción para que los ciudadanos normales y corrientes percibiéramos que están y que hacen lo que tienen encomendado.

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