En mi último artículo relativo a las consecuencias económicas de la crisis del Covid-19 hacía referencia al hecho de que sin empresas no hay generación de riqueza... ni tampoco servicios públicos, entre el cuales la sanidad, que se nutran de los impuestos que pagan trabajadores y empresarios.

El drama sanitario que estamos viviendo ha acabado con la población recluida en casa y con las rentas de todo tipo muy perjudicadas, a remolque de los ERTE, de la falta de trabajo para pymes y autónomos, de los impuestos que hay que seguir pagando, de las cotizaciones sociales que hay que seguir satisfaciendo, con los beneficios empresariales hundidos, con el valor de los activos financieros muy devaluados... Una especie de drama, vaya, que lamentablemente durará un poco más de lo que nunca nos hubiéramos podido imaginar.

Con la mayor parte de las familias cerradas en casa y sin más actividad que la considerada esencial (más restrictiva que la de la primera quincena, que ya nos dejó un panorama de nula actividad económica por las calles), ¿qué comportamiento está teniendo el consumo privado, el que hacemos las familias? Déjenme decir que este consumo representa cerca del 60% del PIB, por lo tanto es el grupo de demanda más importante, a distancia de los otros, que son el consumo público, la inversión y el comercio exterior. Me referiré sólo al consumo privado.

Desde el punto de vista del consumo, el confinamiento que estamos practicando (más todavía el de los últimos días), comporta la inmovilización de la población excepto para ir a comprar alimentos, productos de higiene o salud. La oferta que se encuentra en el mercado va en consonancia con esta restricción, de manera que la inmensa mayoría de establecimientos comerciales están cerrados, a excepción de la compra por internet, que ha crecido mucho, pero que todavía representa una fracción pequeña de la compra en la mayoría de consumos.

Repasamos los grandes conceptos de consumo que conforman el gasto de un residente en Catalunya según la última encuesta de Presupuestos Familiares (2018). En primer lugar, nos encontramos con compras que prácticamente han desaparecido (en paréntesis el porcentaje del gasto monetario que representa cada división de consumo): equipamiento personal, como vestido y calzado (6%); artículos y servicios del hogar, como muebles, electrodomésticos, servicio doméstico, y otros, (16%); transporte, que incluye compra de vehículos, reparaciones, carburantes, transporte público, entre otros (15%); ocio y cultura, con servicios recreativos y deportivos y turismo, que han desaparecido de la agenda (15%); restaurantes y hoteles, que se encuentran a nivel cero (11%); finalmente, en el apartado "otros" que incluye conceptos de gasto como peluquería o joyería, que también han quedado a cero (10%). Estas divisiones de consumo son las que justifican la mayor parte de la caída del gasto familiar.

En resumidas cuentas, calculo que el gasto familiar en Catalunya durante el primer mes de confinamiento habrá caído bastante más del 50% con respecto a un mes normal anterior

¿Cuáles son los principales conceptos de gasto familiar que se mantienen? Pues alimentos y bebidas, los alquileres de vivienda principal, suministros básicos (luz, agua, gas...), bienes no duraderos para el hogar (artículos de limpieza, papel, etc.), productos farmacéuticos y una parte de los servicios médicos privados, una parte de los gastos colegiales y seguros diversos (vivienda, salud, transporte...).

En todos estos consumos que mantienen el pulso, hay matizaciones para hacer a raíz del confinamiento. Por ejemplo, el acaparamiento de algunos productos (por ejemplo papel higiénico) de los primeros días se compensa con menor compra en días posteriores, de manera que no hay aumento de consumo. La ausencia de consumo en restaurantes, cafeterías y comida de las escuelas se compensa con una mayor compra de alimentos y bebidas por casa, pero el consumo total de los bienes no aumenta. Relacionado con este punto anterior, y aplicable a todos los consumos que se mantienen vivos, tiene que haber una corrección a la baja con respecto a los consumos estándares derivada de la menor renta disponible asociada a los menores ingresos familiares (de este tema hablaré próximamente). También habrá que esperar a ver qué pasa con los alquileres de vivienda, sobre los que no dudo de que habrá rebajas puntuales (voluntarias u obligadas) mientras dure el problema económico que tenemos entre manos.

En resumidas cuentas, calculo que el gasto familiar en Catalunya durante el primer mes de confinamiento habrá caído bastante más del 50% con respecto a un mes normal anterior. Y en paralelo, la reducción drástica de la producción. Francamente, la cosa no pinta muy bien.

Modest Guinjoan, economista.

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