Aumenta el número de católicos en el mundo y vuelve a crecer, aunque poco significativamente, el de sacerdotes. Los datos, recogidos por la Agencia Fides, ofrecen una foto de las estadísticas de la Iglesia Católica y salen cada año en un día como hoy, Jornada Mundial de las Misiones, lo que conocemos como Domund, un día dedicado a la colecta de recursos para apoyar las misiones: escuelas, hospitales, iglesias y proyectos locales. Entre los católicos hay más bautizados, pero disminuye el número de religiosas y también baja la cantidad de seminaristas mayores. Aumentan los misioneros laicos y los catequistas. La excepción es África, donde crecen los bautizados, las religiosas y monjas, y también los seminaristas.

El número de bautizados aumenta en todos los continentes. El crecimiento más importante se registra en África, con 7.580.000 católicos más, seguida de América (+6.992.000), Asia (+968.000), Europa (+911.000) y Oceanía (+239.000). En Europa se confirma, por tanto, el aumento, pero África supera ya a Europa en número de católicos.

América sigue siendo el continente con mayor número de católicos, con 678.869.000, que representan el 64 % de su población. África tiene 288.312.000 bautizados, una cifra que supera ligeramente la de Europa, donde se registran 287.240.000. Hacía 5 años que el número de sacerdotes no crecía. Ahora sí, aunque estamos hablando solo de 425 personas más en todo el mundo. Contrasta con la pérdida de mujeres religiosas, que siguen en descenso: el número de religiosas en el mundo se sitúa en 580.131 y supone un descenso de 9.292 respecto a la medición del año anterior. África es el único continente que registra un aumento (+2.190). En cambio, disminuye el número de religiosas en Europa (-6.473), América (-4.432), Asia (-320) y Oceanía (-257).

Cuando se deje de pensar en si la Iglesia es o no es relevante y se centre el foco en cuándo es relevante y dónde, los datos hablarán por sí mismos. Menos ideología y más realidad. Menos dogmas y más capacidad para observar estructuras sociales, educativas, sanitarias y de cooperación

También se reduce el número de seminaristas mayores, tanto diocesanos como religiosos: de los 106.495 registrados en la medición anterior se pasa a 103.604, es decir, 2.891 menos. El descenso más acusado corresponde a Asia (-2.733), seguida de Europa (-701), América (-227) y Oceanía (-16).

En el ámbito educativo, las instituciones y entidades de la Iglesia católica sostienen 75.448 guarderías, con 7.480.373 alumnos; 103.666 escuelas primarias, con 36.314.935 alumnos; y 51.810 centros de enseñanza secundaria, con 20.340.808 alumnos. A estas cifras se suman 2.685.027 estudiantes de centros de enseñanza superior y 4.091.087 de instituciones universitarias vinculadas a la Iglesia católica.

Las instituciones sanitarias, benéficas y asistenciales suman 101.110. Entre estas figuran 5.397 hospitales, 13.646 dispensarios, 468 leproserías, 16.263 residencias para personas mayores, enfermos crónicos y personas con discapacidad, 8.138 orfanatos, 10.352 guarderías, 10.624 consultorios matrimoniales, 3.194 centros de educación o rehabilitación social y 33.028 instituciones de otros tipos. África dispone del mayor número de hospitales y dispensarios, mientras que Europa concentra la mayoría de las residencias para personas mayores, enfermos crónicos y personas con discapacidad. Esta red complementa las estructuras pastorales con una presencia cotidiana en los ámbitos de la educación, la atención sanitaria y la asistencia social.

Esta semana explicaba a mis alumnos que no existe ninguna otra red mundial que goce de esta capilaridad. Cuando se deje de pensar en si la Iglesia es o no es relevante y se centre el foco en cuándo es relevante y dónde, los datos hablarán por sí mismos. Menos ideología y más realidad. Menos dogmas y más capacidad para observar estructuras sociales, educativas, sanitarias y de cooperación. La Iglesia está en las fronteras, decía en Barcelona en la Tribuna Joan Carrera el pasado jueves el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid. Y está en todo el mundo, con aciertos, también, no solo con errores, corrupciones y distorsiones. Todas las limitaciones de las organizaciones no borran su potencial y adhesión mundial. Que haya más gente no es sinónimo automático de éxito de una organización, pero sí de su, todavía, relevancia y atracción.