La historia ha vuelto este domingo a Prats de Molló, en el Vallespir, exactamente un siglo después de uno de los episodios más singulares del independentismo catalán. La antigua Vil·la Denise, la casa desde donde Francesc Macià organizó en 1926 una operación armada para entrar en Catalunya y poner fin a la dictadura de Primo de Rivera y proclamar la independencia de Catalunya, ha reabierto sus puertas rehabilitada y convertida en un centro de interpretación histórica. La inauguración de la Casa Macià culmina años de trabajo para recuperar un edificio cargado de simbolismo y coincide con el centenario de aquel complot que, a pesar de fracasar militarmente, proyectó internacionalmente la causa catalana. La inauguración ha convertido Prats de Molló este domingo en un punto de encuentro de diferentes generaciones del catalanismo y el independentismo político y ha contado con varios expresidentes de la Generalitat, entre ellos Jordi Pujol, Pere Aragonès y Carles Puigdemont, que ha reaparecido por sorpresa en el Vallespir después de meses sin dejarse ver en la Catalunya del Nord. La jornada también ha contado con el presidente del Parlament, Josep Rull y la expresidenta de la cámara, Carme Forcadell, el alcalde de Prats de Molló, Claudi Ferrer, y ha congregado a numerosos representantes institucionales y del movimiento independentista y de la Catalunya del Nord.
El acto de este 8 de noviembre ha conmemorado los cien años del complot de Prats de Molló, el intento de incursión armada organizado por Francesc Macià desde territorio francés para derrocar la dictadura de Miguel Primo de Rivera e impulsar la independencia de Catalunya. La antigua Vil·la Denise, convertida ahora en Casa Macià, es precisamente el lugar desde donde se prepararon aquellos hechos de 1926, convertidos con el tiempo en uno de los episodios más icónicos del independentismo catalán. La inauguración oficial de la musealización del espacio se ha hecho con un programa institucional y conmemorativo intenso, y refuerza la voluntad de convertir la Casa Macià en un centro de memoria histórica sobre el exilio, la resistencia y el catalanismo político. La coincidencia en un mismo acto de figuras como Pujol, Aragonès y Puigdemont da, además, una dimensión política añadida a una jornada ya de por sí excepcional.
La presencia de Puigdemont ha sido una de las sorpresas de la jornada. El expresident, que se encuentra a un paso de la aplicación definitiva de la amnistía y tiene previsto regresar al Principat después de las elecciones del 29 de noviembre, no ha hecho declaraciones a su llegada. El president en el exilio ha podido abrazarse con el exconseller de Cultura Lluís Puig, que también pasó años exiliado en Bruselas a raíz del procés independentista y regresó a Catalunya el pasado 21 de octubre, que es una de las figuras principales del proyecto de recuperación del inmueble y actual presidente de la Casa Macià.
La visita de Puigdemont coincide con los últimos pasos judiciales para su amnistía definitiva. El pasado 3 de noviembre, el magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena dio por concluida la instrucción de la causa contra el expresident y los exconsellers Toni Comín y Lluís Puig. La decisión deja ahora en manos de la Sala de lo Penal del Supremo la aplicación de la ley de amnistía y el archivo definitivo del procedimiento. Las órdenes de detención ya habían sido levantadas, de manera que Puigdemont puede regresar a Catalunya sin riesgo de ser detenido por esta causa.
Una casa que recupera un siglo de historia
La inauguración oficial de la Casa Macià culmina un proyecto de recuperación de la antigua Vil·la Denise, adquirida hace seis años por un grupo de activistas con el objetivo de preservar uno de los escenarios más emblemáticos de la historia del independentismo catalán. El edificio ha sido rehabilitado y museizado para convertirlo en un centro de interpretación dedicado a Francesc Macià, los hechos de 1926 y la memoria de la resistencia y el exilio.
La jornada ha comenzado con la apertura de puertas y las visitas a la exposición permanente, un audiovisual histórico y una muestra temporal dedicada a los primeros exiliados. El programa también incluye la presentación de la novela gráfica El Complot, de Jordi Rodó y Violant Parejo, y del libro Prats de Molló. Fets i gent, que recoge más de 116 biografías de los participantes en aquella operación. Las actividades se completan con actuaciones musicales, parlamentos institucionales y un homenaje a los familiares de los conspiradores.
El complot que convirtió a Macià en un símbolo internacional
Este miércoles 4 de noviembre se cumplieron exactamente cien años de la detención de Francesc Macià y sus colaboradores en Prats de Molló. El dirigente de Estat Català había preparado una expedición armada que pretendía cruzar la frontera, entrar en Catalunya y desencadenar una insurrección contra la dictadura de Primo de Rivera. Pero las autoridades francesas descubrieron el complot antes de que se pudiera ejecutar.
A pesar del fracaso de la operación, la detención y el posterior juicio de Macià en París tuvieron un eco internacional considerable y contribuyeron a proyectar la causa catalana más allá de sus fronteras. Cinco años después, el 14 de abril de 1931, Macià proclamaría la República Catalana y se convertiría en el primer presidente de la Generalitat restaurada.
Cien años después, la casa que sirvió de centro de operaciones de aquella conspiración recupera su historia y se transforma en un espacio abierto al público. La Fundació Casa Francesc Macià quiere que acoja visitas, actividades culturales e iniciativas de divulgación histórica, con la voluntad de estrechar los vínculos entre la Catalunya del Norte y la del Sur y preservar la memoria de unos hechos que marcaron la trayectoria política del país.