Lo confieso. Esta mañana me han llamado por teléfono. Cuando he notado la vibración, la del aparato y la mía, he sufrido mucho. La del aparato era por la llamada. La mía por los nervios. Sí, porque he pensado que quizás era Pedro Sánchez que se había equivocado de número. Claro, hoy este hombre ha despachado con tanta gente y tan diversa en tan poco espacio de tiempo, que era muy fácil apretar un 8 en vez de un 9. Pero no, no era él.

No, la llamada que he recibido era de Plutón. Allí todo el mundo estaba pendiente de LA llamada. Y pongo LA en mayúsculas porque hoy en el universo sólo había una llamada que interesara de verdad. La que el Presidente en funciones ha tenido a bien hacerle al President Quim Torra. Una llamada que Torra le ha contestado. Que más de uno pensaba: "¿Y si ahora él hace lo mismo que el otro le hizo tres o cuatro veces y no le contesta"?.

Total, que a partir de ahora en los libros de historia aparecerán tres circunstancias: que una breve llamada de 15 minutos ha provocado horas y horas de debates y de noticias, la hora exacta en la que las crónicas dicen que se ha producido LA llamada y que sea noticia una llamada que ha sido un trámite para poder investir a Sánchez.

Empecemos por la duración. Han sido 15 minutos y la pregunta es: ¿Eso es mucho o poco? Bien, como todo en la vida, depende. Quince minutos de Satisfyer se ve que dan para mucho. En cambio, si hago caso de lo que mucha gente escribe en las redes y en grupos de chats, quince minutos de Txarango es excesivo. Y que conste que esto de Txarango no lo digo yo, sólo hago de humilde notario.

En relación a la hora, tenía que ser a las 9.15 y al final ha sido a las 9.19. ¿Por qué? Evidente. Usted coge el número 19 de los minutos, suma las dos cifras (1+9) y le da como resultado 10. Las dos nuevas cifras sumadas entre sí (1+0) nuevamente vuelve a dar 1, que sumado al 9 de la hora vuelve a dar 10, que sumadas vuelve a ser un 1. O sea, según la cábala y las predicciones de Nostradamus, siempre estamos allí mismo. Va pasando el tiempo y siempre llegamos al mismo lugar.

La suerte de que ha tenido el President Torra es que él ha sido el segundo de una lista de 17 y, por lo tanto, lo que se han dicho entre ellos ha quedado muy claro porque estaban frescos. Ojo, pero claro de clarísimo. Fíjese qué unanimidad más unánime ha quedado reflejada en twitter tras la conversación:

O sea, coincidencia absoluta. Mimética. Uno dice que han hablado de nabos y el otro de coles. Y el de las coles dice que ha quedado con otros 15 interesados en el mundo de la col para plantar juntos unas hectáreas. Realmente es un gran inicio de relación. Al menos no disienten en que se han llamado por teléfono y que han hablado utilizando la boca.

En definitiva, para que este martes Sánchez haya podido llamar a Torra, ha tenido que llamar a 16 presidentes más. Y este miércoles llamará a los agentes sociales y a no-se-cuánta-gente más. Y total para escenificar una abstención de Esquerra que ya está hecha y sobre la cual sólo falta anunciar cuándo serà el pleno de investidura. Ahora mismo la fecha prevista es el lunes 30, cosa que quiere decir que la primera votación, donde hace falta mayoría absoluta, será el viernes 27 (por lo tanto, salvamos Sant Esteve) y el nuevo gobierno se podría anunciar la mañana del 31 o dejarlo ya para el día 2. Al menos este es hoy el minuto y el resultado.

Y a partir de aquí presupuestos en Catalunya y en la ciudad de BCN... y a fiarse de la palabra de Sánchez, que como todo el mundo sabe, es un tipo de fiar.