Estamos asistiendo en directo al encaje de las múltiples piezas de un rompecabezas que acabará dándonos como resultado la fotografía de futuro de la política catalana y española.

La semana pasada Ernest Maragall ponía una pieza muy importante para desencallar la construcción de una parte del puzzle, la que corresponde al acuerdo Esquerra-Comuns en Catalunya. Y fue en forma de abstención que permitía Ada Colau tramitar los presupuestos que tienen que aprobarse en el pleno del ayuntamiento de BNC del próximo 20 de diciembre. Eso no quiere decir que estén aprobados, todavía, pero da margen de un mes para que el equipo de gobierno de Comuns y PSC pase el trámite sin problemas.

A cambio, los Comuns se han puesto bien para aprobar en el Parlament los presupuestos del Govern. Que sí, que son las cuentas del pacto JuntsxCat-Esquerra, pero los negocia el Departamento de Vicepresidencia, que no sólo está en manos de Esquerra sino del futuro candidato del partido a presidir a la Generalitat.

Y mientras, en el lado del rompecabezas correspondiente a Madrit (concepto), hacen ver que están negociando duramente y que están consultando a las bases un acuerdo que ya está un poquito más que apalabrado. Y si todavía no está firmado en un papel es para poder ir surfeando las presiones de la prehistórica guardia felipista y de algunos barones del PSOA (Partido Socialista Obrero de Atapuerca) que se han aliado con aquella parte del IBEX que sufre por si Pablo Iglesias les estropea algunos de sus inmensos privilegios. Y quien dice privilegios, dice negocios millonarios.

Este acuerdo apalabrado (y un poquito más) pasa por una abstención del independentismo "moderado" que ahora representa Esquerra y que permitirá un gobierno socialista-podemita que servirá para abrir un periodo de "enfriamiento" de la situación que desemboque en una mesa de diálogo. Le llaman desescalar.

Por lo tanto, este acuerdo a varías bandas dibuja eso que ahora denominan "un escenario" donde se avista que la imagen de la parte del puzzle correspondiente al futuro gobierno catalán es un pacto Esquerra-Comuns-PSC, con el PSC dentro o bien dando apoyo desde fuera. O sea, un nuevo tripartito que defendería una España moderadamente plural y que, con la inclusión de los Comuns encajaría con el concepto conocido como "ampliar la base".

Ahora bien, podría ser que en esta parte las piezas no encajaran del todo por culpa de la propuesta sobre inmersión lingüística que el PSC quiere presentar en su congreso del próximo mes. Como la estrategia sociata es recuperar definitivamente el electorado del área metropolitana que se marchó a Ciudadanos, el cebo de la lengua es mano de santo. Aunque hay que decir que la propuesta primero era más radical y las últimas horas se ha suavizado, pero igualmente estamos ante el efecto de la sábana corta. Si tiras para arriba para tapar la cabeza del PSC con el tema de la lengua, te quedan desnudos los pies de Esquerra en un tema tan sensible para su electorado. Y eso es complicado de gestionar. Sobre todo si no quieres coger un resfriado, estornudar y hacer saltar por los aires las piezas del puzzle.

Y fuera del rompecabezas tenemos a los postconvers, o sea el mundo PDeCAT-JuntsxCat y unos cuantos satélites que intentan convertirse en pequeños planetas. El president Torra ya dejó ayer claro en el programa de Jordi Basté (RAC1) que no adelantará elecciones. Naturalmente. Cómo dijo el poeta "¿Pa qué? Pa cagal·la?". El sector "duro" necesita tiempo para cuatro cosas: 1/ Intentar "coser" todo este mundo que ahora transita electoralmente desmigado, 2/ Encontrar a un candidato (o candidata) y empezar a venderlo a la opinión pública, 3/ Conseguir suficiente grosor como para hacer inviable el "Tripartito 3, el reton·no", y 4/ Pactar qué sucede con Carles Puigdemont, la pieza de caza mayor para un Estado que lo ve como la gran bestia negra que hay que abatir como sea.

¿Un puzzle complicado? Sí, pero esto de la política es como aquella famosa "medalla del amor": hoy más que ayer pero menos que mañana". ¿O es que hace un mes, en plena campaña, se veía la posibilidad de que encima de la mesa ni siquiera hubiera un rompecabezas que se puede intentar hacer?

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