Al menos, Juanito, nuestro Juanito, quien fue el gran esquiador español Juanito Mülegg, cuando descubrimos que si ganaba medallas era porque iba más dopado que Miquel Bosé y Sabina juntos y entonces volvió a ser "Johann Mühlegg, ese alemán de quien usted me habla", pues eso, que era alemán. Y ser alemán no es muy grave. Aquí somos muy partidarios de los inmigrantes alemanes rubios porque siempre te hacen quedar bien, son agradables a la vista, normalmente no son ni pobres ni nada y si se mezclan con los nativos (y nativas), te mejoran la raza. Ahora bien, esto de Ansu Fati es un golpe bajo. Muy bajo.

Permítame que me presente, soy Pepe Voxrolos y yo no soy racista, pero. Y ya sabe que quiere decir este pero justo detrás de la expresión "yo no soy racista". Como buen español, yo siempre con la roja. Aunque el nombre me molesta bastante. Porque yo no soy facha, pero Franco hizo muchos pantanos y nos trajo la seguridad social. O sea que llamarle roja a nuestra selección es una deficiencia. Pero qué le vamos a hacer, si estamos en manos de un gobierno socialcomunista de etarras, golpistas traidores y venezolanos (pero venezolanos de los malos).

El caso es que estoy muy contento porque nuestra selección, la de España (¡arriba!), ayer domingo ganó su partido contra Ucrania con solvencia. Pero también porque debutó Ansu Fati y demostró que nos puede dar muchas glorias, muchos éxitos y muchos títulos. A España, quiero decir. A nuestra nación que nos dimos entre todos. Y podrá hacerlo durante muchos años porque todavía es muy joven. Gran noticia. Bien, siempre y cuando no empiece como Guardiola a hacer política. Porque nosotros no hacemos política. Ellos sí. Siempre. Ahora bien, como usted ya debe haber intuido, mi felicidad no es plena. Primero porque este chico juega con el Barça, un equipo que es poco español. Segundo, porque es un inmigrante de los que nos vienen a quitar el trabajo, a okupar nuestras casas y a violar a nuestras mujeres. Vaya, que es oscurito de piel. Aquello a lo que toda la vida le habíamos llamado un negrito y ahora ya no se puede decir por culpa de la ideología de género y las cosas estas. Un negrito de aquellos que antes les enseñabas unos espejos y ellos te mostraban aquella sonrisa de quien es feliz con cualquier cosa, pobrecitos, y ahora quieren derechos. Pero tercero, y lo peor de todo, es que su padre, aparte de ser negrito, claro... ¡¡¡es comunista!!!

La familia de Ansu Fati es de Guinea-Bisáu. Su padre oyó hablar de Marinaleda, un pueblo de Sevilla donde si iba quizás podría encontrar trabajo. Y se presentó. Como tenía carnet de conducir, el alcalde consiguió que lo contrataran llevando el camión de la basura de Herrera, un pueblo que está a 10 kilómetros. Después el padre trabajó en las obras del AVE y se pudo establecer con la familia.

¿Ah, que ahora usted me pregunta por qué digo que el señor Fati es comunista? ¡¡¡Hooombre (y muuujer)!!! El alcalde de Marinaleda es Manuel Sánchez Gordillo, un comunista peligroso, nacionalista andaluz, defensor de la lucha obrera y de los jornaleros e impulsor del okupación de las fincas de los propietarios que son de los buenos y que el tío este les llama terratenientes. ¡¡¡Y lleva barba!!!... Ay no, retiro eso de la barba, que ahora todos los que son de los nuestros la llevan. Total, el Gordillo este es un comunista obrerista que va con barba para molestar a la gente de orden.

Terrible. Horroroso. Quien nos tiene que regalar noches de gloria mientras gritamos "España, España" hasta quedarnos sin voz y sin aire... resulta que es español porque un comunista acogió a su padre, un inmigrante oscurito y pobre. Y lo peor de todo es que no sé cómo me lo puedo ingeniar para poder decir: "Bueno sí, pero, ¿y los Pujol, qué?". ¿Lo ve como van contra nosotros?

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