Convivimos en este arranque de curso con dos realidades. Lo que ocurre en España y lo que ocurrirá en España. La tensión del "cuánto durará el Gobierno de Sánchez" y qué gobiernos nos esperan después, en España y Europa. Imbuidos por lo primero, es difícil dedicar tiempo a lo segundo. Como el eclipse de agosto, Pedro Sánchez tapa la realidad que acecha. Un espejismo político que hace pensar que el combate por la fecha electoral —en diciembre, marzo o julio, ya es cuestión de meses—, unido a un PP con prisas frente a un PSOE desarbolado, resultará una vez que se vote en el turnismo conocido. Incluso la reedición de la coalición en versión VOX. Sánchez, el último socialdemócrata en el poder, es una ficción política a su alrededor. Dueño de unas siglas en peligro de extinción en Europa y una excepción de la situación política global. Lo es porque está de salida. Y porque con ella cerrará el ciclo de izquierdas que empezó a configurarse en la crisis de 2008, se materializó en la coalición progresista de 2018 y del que apenas queda nada en 2026.
El debate sobre la supervivencia de Sánchez impide mirar el paisaje que se está formando alrededor. Salvo por Ceuta, que es donde se cruza el triunfo histórico de la AfD en Sajonia con una ciudad frontera abandonada casi a su suerte en agosto y que ahora implosiona por el deterioro acumulado de semanas de inacción con efectos políticos similares al land alemán.
Lo que une a Ceuta con el triunfo del partido de corte nazi en Sajonia es cómo va calando el discurso contra la inmigración. Ha empeorado la percepción y hay una mayoría de españoles que cree que hay que endurecer el control fronterizo, aunque por el camino se queden los vulnerables o quienes necesitan asilo. En lugar de exigir los realojos por las comunidades autónomas, se piden devoluciones exprés para las que todavía no hay ley. Las encuestas de este lunes reflejan el avance de VOX, mientras en Sajonia se ha materializado en ese histórico 44 %, con una derecha pronazi devorando a la convencional, a solo tres escaños de la mayoría absoluta.
Llegar tarde a Ceuta ha sido el mayor error político del Gobierno de Sánchez. Dejará la inmigración en el disparadero de las próximas elecciones generales. Y convertirla en el principal tema de campaña es la mejor receta para que crezca Vox
Las encuestas de este lunes, la de 40dB para El País y La Razón, dejan tres titulares. La abrumadora mayoría de españoles cree que Marruecos es culpable de la entrada masiva —nadie se cree la versión oficial—. El Gobierno suspende en la gestión de la crisis y VOX es el único beneficiario político: solo Santiago Abascal crece en intención de voto. Para el 25 % de los votantes del PP y un 6 % del PSOE, el partido más preparado para gestionar la inmigración es VOX. Si sumamos las intenciones de voto, un 50 % de los votantes quiere soluciones de ultraderecha a la crisis migratoria. Hasta los votantes progresistas endurecen su postura.
Hay un análisis interesante de Joan Rodríguez Teruel, director del Centre d'Estudis d'Opinió (CEO) —con diferencia más riguroso que el CIS de Tezanos— que explica la subida de Aliança Catalana no tanto por un aumento de la xenofobia, el racismo y el odio al inmigrante en Catalunya, como por un sentimiento de antipolítica que absorben las marcas ultras.
Con esta realidad latiendo en Europa —siete gobiernos ya dependen de marcas ultras— y constatado en los resultados del ciclo autonómico de 2026, el Ejecutivo tenía una oportunidad para haberlo dado todo en Ceuta y gestionar el sabotaje marroquí que ha derivado en una crisis social, humanitaria y migratoria en Ceuta. Pudo hacerlo con sello progresista y decidió semanas de inacción de consecuencias irreversibles. Ahora todo es un polvorín y los postulados de mano dura contra la inmigración ganan peso en la calle. Y mientras, se dispara una ultraderecha que anula cualquier opción de gobiernos socialdemócratas en Europa y va devorando a las derechas convencionales por efecto arrastre o por los votos.
Llegar tarde a Ceuta ha sido el mayor error político del Gobierno de Sánchez. Dejará la inmigración en el disparadero de las próximas elecciones generales. Y convertirla en el principal tema de campaña es la mejor receta para que crezca Vox. La dejación en Ceuta es similar al histórico recorte social de José Luis Rodríguez Zapatero en mayo de 2011. De los brotes verdes a un tijeretazo de 10.000 millones de euros en las políticas del Estado de bienestar. De "la economía va como un cohete" al aumento de la insatisfacción, la ansiedad social y el viraje hacia las opciones ultras vía el abandono ceutí.
