La semana pasada, el grupo de empresas que en su día abandonaron la DO Cava y actualmente conforman la marca colectiva de la UE Corpinnat, presentaron los resultados correspondientes al año 2023. Se trata de doce bodegas que producen vino espumoso que se caracterizan por hacer un producto de calidad alta y mucho más homogénea que la de la DO Cava.

Para situar al lector en el contexto, en 2022 la DO Cava expidió 255 millones de botellas, de las cuales 216 fueron de la categoría más baja (mínimo de 9 meses de guarda). Le seguían 28 millones de botellas de una guarda mínima de 18 meses y 4,3 millones de guardas de 30 meses o más. En el mismo año, las bodegas de Corpinnat vendieron 2,4 millones de botellas. Por lo tanto, eso representa una fracción muy pequeña de lo que produce la DO Cava. La singularidad es que el 85% de las botellas de Corpinnat tenían unas crianzas mínimas de 30 meses. Haciendo cuatro cálculos sobre estas bases, del espumoso de alta crianza (30 o más meses) una tercera parte era un Corpinnat (por cierto, todas las bodegas de este grupo tienen en el mercado como mínimo un espumoso de 60 meses, es decir, 5 años).

En su singladura, desde el 2019, cuando salió al mercado, Corpinnat no ha dejado de aumentar de manera moderada pero sostenida su facturación agregada (26,4 millones de euros en 2023), el número de trabajadores de las doce empresas (272), así como las hectáreas de viticultores independientes con contratos de venta de uva. Más allá de los datos que contiene la memoria, y que se pueden consultar en abierto (www.corpinnat.com), me ha parecido relevante destacar y ayudar a difundir los valores sobre los que descansa el grupo de empresas de Corpinnat. Son fundacionales, forman parte del ADN y los sintetizo a continuación.

Corpinnat solo trabaja con uva ecológica certificada. Aparte de su valor intrínseco, esta característica condiciona el rendimiento de uva que se obtiene por hectárea, más bajo de lo que se obtiene en cultivos con tratamientos convencionales. Lo que se ha obtenido en 2023 (4.770 kg/ha) ha sido extremadamente bajo por culpa de la sequía. En 2024, no será mejor, por mucho que lloviera en abundancia esta primavera que viene.

Lo que se propuso y lo que está consiguiendo este grupo de empresas bien podría servir de inspiración para otras empresas catalanas del sector del vino

Todo el producto que se obtiene con marca Corpinnat se vinifica en la propiedad a partir de cosecha manual en las fincas propias (647 hectáreas entre todos ellos) y de compras de uva a viticultores independientes (521 hectáreas) con los que se mantienen contratos mínimos de tres años. Por cierto, toda la uva del Corpinnat proviene exclusivamente del territorio que la marca tiene acotado, fundamentalmente el Alt Penedès y algunos municipios de comarcas colindantes. La uva y el vino que utilizan las bodegas, por lo tanto, tiene una delimitación de origen inequívoca, el grupo está arraigado a la tierra.

Tan arraigado en el territorio que, cuando un productor tiene que comprar uva a los viticultores con los que tienen contratos establecidos, la uva debe pagarse a un mínimo de precio por kilo. En 2023, este mínimo acordado de partida fue de 85 céntimos/kilo, aunque en la práctica el precio que se acabó pagando a los viticultores fue por término medio de 1,04 €/kg, del orden de un 50% más de lo que pagó la DO Cava por uva ecológica. También en la línea del arraigo, la normativa Corpinnat establece que el espumoso debe obtenerse en un 90% a partir de variedades históricas (moscatel, macabeo, parellada...) y solo un 10% puede provenir de otras variedades como trepat, chardonay o pinot noir.

Las bodegas Corpinnat solo pueden elaborar y comercializar Corpinnat. No pueden producir ni cava, ni prosecco, ni otros espumosos. Con respecto a las marcas comerciales, cada empresa tiene las suyas, con la obligación de hacer constar en la etiqueta y en el tapón la marca Corpinnat. No está permitida la venta de Corpinnat con marca blanca, tan propia de la gran distribución. Los miembros de Corpinnat son auditados anualmente para controlar el cumplimiento de las normativas de producción que rigen la marca, y sus viñas también.

Finalmente, la calidad tiene un precio. Por eso, actualmente el Corpinnat más barato que se puede encontrar en el supermercado es del orden de 13 euros; el precio medio estimado en 2023 es de 20 euros la botella. Este nivel de precios es sustancialmente más alto que el de la DO Cava. Solo a modo de ejemplo, de esta DO uno encuentra en el supermercado cavas con gran heterogeneidad de precios: en la banda alta, un Juvé & Camps tiene un precio mínimo de 14 euros; en la banda baja, se encuentra un Jaume Serra (de Bodegas Carrión) a partir de 3 euros. Y todo es cava...

Corpinnat nació con una cartera de condiciones muy exigente, que descansa en un compromiso muy serio con el territorio y con la calidad. Lo que se propuso y lo que está consiguiendo este grupo de empresas bien podría servir de inspiración para otras empresas catalanas del sector del vino, en el riquísimo sector agroalimentario catalán y también para el Departament (ahora ya de Agricultura, Ramaderia i Pesca). ¿Y por qué no en otros ámbitos productivos? El fenómeno Corpinnat es un ejemplo de lo valioso que es tener valores que van en la dirección de la gestión del territorio y del producto que más necesita el país. ¡Ah! Y todo esto pensado, impulsado y ejecutado por privados, sin ningún tipo de ayuda.