En El Principito aparece el personaje de un rey que le dice al protagonista: “Te prohíbo bostezar”. Él le responde: “Es que no puedo evitarlo, he hecho un largo viaje y no he dormido”. El rey dice: “Entonces te ordeno que bosteces. Es una orden”. Las condiciones de ERC para la investidura de Illa y la aprobación de los presupuestos me lo han hecho recordar: “Quiero un concierto económico”, “no podemos, la ministra será candidata en Andalucía”. “Pues quiero recaudar todo el IRPF”, “no podemos, somos el PSOE”. “Pues un tren orbital o no voto” fue la postura final de ERC. En el PSOE todavía aplauden con las orejas. Una propuesta de principios de los 2000, y que ahora ya tenían más o menos prevista, como condición para aprobar unos presupuestos que les salvan.
Parece que a veces las cosas se pueden hacer un poco más sencillas y explicar la verdad. Esquerra no es en absoluto hostil al gobierno de Illa; de hecho, en muchos momentos actúa el Tripartit de facto. Y es evidente que no les convienen unas elecciones. La ley de amnistía no ha funcionado para todo el mundo y Oriol Junqueras, líder de Esquerra, es uno de los perjudicados por su incumplimiento. Si ahora hubiera elecciones, Junqueras no podría presentarse como cabeza de lista. Por lo tanto, no las quiere. Tampoco las quiere el PSOE. Ya se ha visto cómo le ha ido en Aragón, Extremadura y Andalucía. Además, el experimento de poner a un ministro como cabeza de lista autonómico en Catalunya ya se hizo —Illa venía del Ministerio de Sanidad— y actualmente le está yendo regular.
Comuns, ERC y PSC han puesto Catalunya en manos de los intereses del PSOE, y se está utilizando absolutamente todo para intentar beneficiar a Pedro Sánchez
¿Por qué digo PSOE y no PSC? Pues porque Comuns, ERC y PSC han puesto Catalunya en manos de los intereses del PSOE. Y se está utilizando absolutamente todo —recursos, instituciones, medios y negociaciones— para intentar beneficiar a Pedro Sánchez. A diferencia de lo que mucha gente dice, yo pienso que al PSOE —pese a obtener los peores resultados de su historia— en Andalucía no le ha ido tan mal como se temía. Nunca sabremos qué decían las encuestas. En parte, gracias a la gesticulación con Catalunya. La exigencia de ERC, el 'no' de la ministra que tenía que ser candidata, la marcha atrás de Illa retirando los presupuestos del Parlament y el anuncio de acuerdo justo al día siguiente de las elecciones andaluzas parecen hechos adrede. Porque lo están. En el PSOE sabían que la campaña andaluza giraría en torno a Catalunya y necesitaban preparar bien la defensa de la ministra. ERC se prestó a ello. De hecho, para ellos era una gesticulación que también les iba bien de puertas adentro en Catalunya. Ahora ya se puede recalcular la ruta.
A mí todo esto, mira… Al final, si no eres oposición, tienes que intentar mantener cargos dentro de la administración y tu estrategia pasa por mostrarte como una alternativa de izquierdas y capaz de gestionar —parecida a la del PSC—. Se puede entender. Lo que me preocupa es que, tal y como se ha hecho en otros momentos importantes para el país, se ha asumido acrítica y temerariamente un nuevo mantra parecido al de “tenemos prisa”; ahora es “que viene la derecha”. Voc y PP no son ninguna broma, faltaría más. Pero hay que subrayar dos cosas. Primero, que el Estado español es el Estado: corona, justicia, ejército y entorno mediático. Eso no lo altera ni la derecha ni la izquierda, tal y como está comprobando ahora Zapatero, el presidente que incumplió el Estatut. Segundo, que la izquierda —el PSOE— apoyó el 155, incumple las inversiones, no cumple ninguno de los compromisos con Catalunya, mantiene el déficit fiscal y se niega a corregirlo, incumple con el catalán, etc. Exactamente igual que la derecha. Que se olvide todo esto para poner Catalunya en manos de los intereses del PSOE es un gran peligro y una gran irresponsabilidad. Porque una cosa son los intereses electorales de un partido. Pero otra muy distinta es creer que puedes subvertir los intereses de un país.
