La lógica económica dice que la jubilación es el momento de empezar a gastar parte del patrimonio acumulado durante la vida laboral. Los economistas llaman a este proceso el de “desahorro”: consumir una parte de los ahorros para mantener calidad de vida cuando ya no se trabaja. Sin embargo, distintos análisis están detectando que en España ocurre algo diferente. Muchos jubilados siguen comportándose como si todavía estuvieran en activo y mantienen niveles de ahorro superiores a los esperados.
El fenómeno llama especialmente la atención porque una parte importante de estos hogares ya tiene vivienda pagada, ingresos relativamente estables gracias a la pensión y menos obligaciones económicas que durante la etapa laboral. Aun así, continúan reduciendo gasto, retrasando compras y acumulando dinero como mecanismo de protección ante el futuro.
El ahorro no desaparece cuando llega la jubilación
Diversos estudios sobre comportamiento económico tras la retirada muestran que el consumo suele bajar una vez llega la jubilación. En España, los análisis detectan reducciones del gasto que pueden alcanzar el 6,4% cinco años después de dejar de trabajar, incluso en perfiles que podrían mantener un nivel de consumo más alto.

Los economistas señalan varias razones detrás de esta tendencia. Una de ellas es el efecto psicológico de décadas acostumbrados a guardar dinero y controlar gastos. Otra tiene que ver con el miedo a vivir muchos años y quedarse sin recursos más adelante. También aparece el deseo de dejar patrimonio o ayudar económicamente a hijos y nietos. Y existe un elemento más, como lo es la incertidumbre. Aunque las pensiones públicas siguen siendo el principal soporte económico de millones de hogares, muchos mayores prefieren actuar con prudencia y mantener un colchón financiero para posibles gastos sanitarios, dependencia o cambios futuros en el coste de vida.
El exceso de prudencia también tiene consecuencias
Desde parte del análisis económico se advierte de que ahorrar demasiado durante la jubilación también tiene efectos. Menor consumo significa menos actividad económica y, en algunos casos, una pérdida de bienestar para personas que sí tienen capacidad para disfrutar más de esa etapa.
Eso no significa que gastar más sea siempre mejor ni que todos los pensionistas estén en la misma situación. Pero sí está creciendo una idea entre especialistas: muchos jubilados españoles no están entrando realmente en la fase de desahorro que describen los modelos económicos clásicos. Y eso está cambiando la forma en la que se analiza el consumo y el envejecimiento en España.