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Me ha sorprendido mucho la poca reacción que ha tenido la propuesta de Junts per Catalunya para intentar justificar el alargamiento de esta legislatura muerta y que al mismo tiempo intenta no poner en bandeja de plata una victoria electoral a PP y Vox. La semana pasada escribí que lo que se hace ahora es lo que decide lo que sucederá dentro de un año, si no hay adelanto electoral. Y, de momento, los únicos que han hecho algo son Junts per Catalunya. El inmovilismo del resto asusta. Bueno, también ha movido ficha el Partido Nacionalista Vasco, fiel a su estilo. Mucho más discreto, experto en la tramoya. Es curioso que, ante una crisis grave de la democracia española moderna, los únicos que hayan movido pieza sean Junts y PNV.

Los vascos no han planteado una acción de salvamento, sino una salida digna al mandato, que parece que los socialistas han aceptado de buen grado: "Propón unos presupuestos que te permitan hacer campaña. No los aprobaremos y tú convoca elecciones". Es decir, le dan una excusa a Pedro Sánchez que le permita convocar unas elecciones un poco anticipadas por una cuestión de calidad democrática, como es no tener presupuestos, en un momento en el que el PSOE está en el fondo del pozo de la corrupción. Esto sería impecable en los momentos en los que la política toleraba las sombras. Pero la cuestión es que Pedro Sánchez lleva gobernando toda la legislatura al límite. Sin acuerdos parlamentarios —gobierna a golpe de decreto— y, evidentemente, sin presupuestos. El gobierno del PSOE no ha aprobado ningún presupuesto en todo lo que llevamos de legislatura. Esto es un problema. Pero, además, desmonta la coartada que te propone el PNV. Porque, en un país normal, es normal convocar elecciones si no logras aprobar los presupuestos. Pero si llevas toda la legislatura sin sacar adelante la ley más importante y eso no te ha parecido un problema ni para negociar mejor con los socios de la investidura ni para convocar elecciones, no cuela que ahora pueda ser un motivo válido para convocarlas.

Junts son los únicos que han puesto sobre la mesa una propuesta para sacar a la política española del lodazal en el que lleva instalada demasiado tiempo

Descartada la vía PNV como argumento aceptable. Inexistente la vía Sumar y ERC, que asumen una corrupción porque es de izquierdas y siempre será mejor que una corrupción de derechas (¡sufriremos!), de la mayoría de la investidura queda Junts. Y como lo que se haga ahora es lo que decidirá qué suceda dentro de un año, han propuesto un movimiento interesante. Coincidiendo con la semana en la que el primer ministro del Reino Unido dimitió por los intereses de su país, piden a Sánchez que dé un paso al lado. ¡Al menos alguien ha propuesto algo! Puede no gustar. Puede parecer insuficiente. Lo que se quiera. Pero hay que reconocer que Junts son los únicos que han puesto sobre la mesa una propuesta para sacar a la política española del lodazal en el que lleva instalada demasiado tiempo.

Sánchez no lo ha aceptado. Se equivoca. A nivel político le pedían la vida, es cierto. Pero la salida era bastante digna. Sobre todo viendo el pozo de estiércol en el que se mueve y en el que seguirá moviéndose. Pero Junts no debería quedarse inmóvil ante la negativa ni ante algunas críticas. El dicho popular nos dice que, si quieres conservar la vida, existe una alternativa: entregar la bolsa. Y ese debería ser el siguiente paso. Fijar con claridad qué condiciones se imponen a un Gobierno asfixiado por posibles casos de corrupción. Qué beneficios claros y rápidos puede obtener Catalunya de un Gobierno que se hunde en un Estado en plena descomposición. Y todo ello siendo plenamente conscientes de que tolerar la corrupción está mal. No hay matices. A pesar del deep state. De hecho, todavía queda otra posibilidad: una consulta a toda la ciudadanía. Rajoy pagó la corrupción con una moción de censura. Sánchez, de momento, se salva de ella porque dice que viene Vox. ¿Es eso suficiente para la gente? ¿Qué piensa, realmente, la ciudadanía? Quizá haga falta una consulta.