Karim Adeyemi ha necesitado pocos entrenamientos para dejar una certeza en el Barça ya que ningún compañero puede igualar su velocidad. El alemán supera los 36 kilómetros por hora y ofrece una explosividad superior incluso a la de auténticas balas como Alejandro Balde o Ronald Araujo. Sin embargo, Hansi Flick ya ha comprobado que correr más que todos no basta para convertirse en titular.
El técnico conoce perfectamente sus condiciones y fue uno de los grandes defensores de su fichaje. Adeyemi puede romper una defensa con un solo desmarque, atacar metros libres y castigar cualquier pérdida rival. El problema aparece cuando recibe con el equipo instalado cerca del área, donde necesita decidir con precisión y combinar en espacios mucho más reducidos.
La velocidad no resuelve todos los ataques
En transición, Adeyemi es prácticamente imparable. Su primer paso le permite separarse del lateral, llegar antes que los centrales y convertir un pase profundo en una ocasión. Ese recurso añade al Barça una amenaza que no tenía y obliga a los rivales a protegerse, especialmente cuando Lamine Yamal atrae jugadores hacia la banda contraria.

Hansi Flick, no obstante, le exige mejorar el control orientado, el último pase y la lectura de las jugadas. Durante sus primeras apariciones ha mostrado voluntad para pedir el balón y encarar, pero también pérdidas, centros imprecisos y decisiones precipitadas. Cuando no existe espacio para correr, todavía le cuesta producir ventajas mediante la técnica y la pausa.
Flick quiere convertir potencia en calidad
El entrenador le ha transmitido que su potencial es mucho mayor de lo mostrado. No pretende reducir su agresividad, sino añadir recursos a su fútbol. Adeyemi debe aprender cuándo acelerar, cuándo asociarse y cómo atacar el área sin depender siempre de una carrera larga. También necesita aumentar su precisión para transformar sus desbordes en goles y asistencias.
Ser el más rápido del Barça le garantiza una oportunidad, pero no la titularidad. Balde y Araujo también han demostrado que la potencia física necesita acompañarse de buenas decisiones. Flick busca un extremo diferencial, capaz de resolver tanto con metros como frente a una defensa cerrada. Adeyemi tiene una herramienta extraordinaria, aunque todavía debe completar el resto. Si mejora con el balón, puede amenazar directamente el puesto de Raphinha y convertirse en una pieza decisiva. Si continúa viviendo únicamente de su velocidad, quedará como revulsivo para segundas partes. El examen ya está planteado y deberá demostrar en cada partido que detrás de cada carrera existe un futbolista preparado para entender, asociarse y decidir al nivel que exige el Barça.