El Peugeot 308 siempre ha estado en un punto intermedio. Buenas ventas, sí, pero nunca al nivel de un 208 o de un 2008. Ahora, con su renovación de cara a 2026, la marca francesa quiere dar un salto de categoría. La idea es que el 308 parezca un modelo premium aunque siga siendo un compacto generalista. Y lo cierto es que lo han conseguido.
El diseño exterior es lo primero que llama la atención. La parrilla luce más estilizada y estrena un detalle inédito: el logotipo retroiluminado. Un efecto visual que, por la noche, refuerza la sensación de coche de gama alta. A su alrededor, unas nuevas garras LED en los faros delanteros con tecnología Full LED o incluso Matrix LED en los acabados superiores. El paragolpes también cambia, con entradas de aire que mejoran la aerodinámica y le dan un aire más agresivo.

El histórico compacto de Peugeot se renueva
Los colores también se renuevan. Llegan los tonos Azul Lagoa y Azul Ingaro, que resaltan las nuevas líneas del coche. Según el acabado, se pueden montar llantas de 17 o 18 pulgadas. Y, como siempre, se podrá elegir entre la carrocería Hatchback de 5 puertas o la familiar SW. Opciones para distintos estilos de vida, sin perder identidad.
El interior, en cambio, es donde más se nota el salto. La pantalla central de 10 pulgadas se combina con un cuadro digital de alta definición. Justo debajo aparecen los famosos i-Toggles, accesos directos táctiles que cada conductor puede personalizar. A esto se suma una nueva iluminación ambiental que recorre el salpicadero y las puertas. Todo pensado para que la sensación a bordo sea más tecnológica y envolvente.

Opciones mecánicas para todos los gustos
En el apartado mecánico hay variedad para todos los gustos. La gama arranca con un motor gasolina 1.2 turbo MHEV de 48V con 145 CV. Incluye cambio automático de seis marchas y etiqueta ECO. También se mantiene el diésel BlueHDi 1.5 de 130 CV, con cambio automático de ocho velocidades. Pero lo más interesante llega con las versiones electrificadas.
Habrá un híbrido enchufable con motor 1.6 turbo y un bloque eléctrico, para una potencia conjunta de 195 CV. Su batería de 17,2 kWh le permite recorrer hasta 85 km en modo 100% eléctrico, una cifra superior a la del modelo anterior. También se suma una opción 100% eléctrica, con motor de 156 CV y autonomía de 450 km. Compatible con carga rápida de 100 kW, recupera del 20% al 80% en apenas 32 minutos. Y con tecnología V2L, capaz de alimentar dispositivos externos.

Los acabados serán Style, Allure, GT, Business y GT Exclusive. La comercialización está prevista para el otoño de 2025. La garantía será de 8 años o 160.000 km, tanto para el vehículo como para la batería de la versión eléctrica. En definitiva, un compacto con el que Peugeot quiere competir cara a cara con marcas premium. Si le tapas el logotipo, cuesta creer que no lo sea.