Marcas de referencia en el sector de los modelos cien por cien eléctricos como son Tesla, Mercedes, Toyota y compañía saben muy bien que uno de los puntos clave de este tipo de modelos es su autonomía.
Entre otras cosas porque, si bien es cierto que en un futuro el panorama en este sentido será muy diferente, hoy en día la infraestructura de puntos de carga está aún muy por detrás comparada con la de las gasolineras tradicionales.
Es más que evidente, entre otras cosas porque es necesario, que en un futuro podremos acceder a un punto de carga de una forma mucho más sencilla y cercana de lo que es habitual, y que los largos viajes en modelos eléctricos no supondrán ciertos nervios como ocurre hoy en día.
Es por eso que todas y cada una de las marcas están trabajando en diferentes maneras de ampliar el rango de autonomía de sus modelos. Ya sea con paneles solares en el techo que aporten un plus, con materiales más ligeros y coeficientes aerodinámicos que ayuden también a reducir el peso y la resistencia al aire de los modelos o con baterías de mayor capacidad.
El proyecto que preocupa a Tesla y compañía
Sin embargo, son pocas las marcas que están apostando por una vía alternativa que, eso sí, puede ser determinante en el futuro: el hidrógeno y la pila de combustible. Sí que lo están investigando en el Centro Aeroespacial Alemán, el DLR, que ha desarrollado tres prototipos de coches que funcionan con este sistema que puede llegar a dotarlos con hasta 1.000 kilómetros de autonomía.
De los tres modelos, el «Urban Modular Vehicle» concebido como un automóvil urbano modular, el «Safe Light Regional Vehicle» concebido desplazamientos compartido, y el Vehículo Interurbano para mayores distancias, es este último el que mejores prestaciones tiene en este sentido.
Funciona con una pila de combustible que ofrece una potencia máxima de 45 kW -61 CV- unida a seis tubos cilíndricos que ocupan la distancia entre ejes del vehículo. Tubos que actúan como un tanque de 7,5 kilos de hidrógeno que inyecta a una presión de 700 bar. Todo ello jutno de una batería con una capacidad de 48 kWh. Un sistema que alienta a dos motores eléctricos que desarrollan una potencia total de 136 kW, lo que equivale a 185 caballos.
Un sistema que permite a este modelo superar, en teoría, los 1.000 kilómetros de autonomía, una autentica revolución teniendo en cuenta las cifras actuales en las que se mueve los eléctricos.
Eso sí, desde el mismo DLR apuntan que, teniendo en cuenta lo costoso que resultaría fabricar estos modelos en serio, descartan poder hacer de ellos modelos de serie a corto plazo. No se descarta sin embargo que en un futuro no muy lejano sean cada vez más las marcas que apuesten por esta vía alternativa de ganar autonomía, el principal talón de Aquiles de los eléctricos actuales.
