La estrategia de electrificación de Mitsubishi se prepara para dar un giro relevante a partir de la segunda mitad de 2026 con la llegada de un nuevo modelo eléctrico desarrollado en colaboración con Foxconn. Este vehículo supondrá algo más que una ampliación de gama, ya que nace con la ambición de situarse por encima de lo habitual en la marca y competir directamente con propuestas de corte premium. No es ningún secreto que Mitsubishi ha recurrido en los últimos años a modelos derivados de otros fabricantes, pero este proyecto marca una ruptura clara con esa dinámica.
El nuevo eléctrico será un derivado directo del Foxtron Bria, presentado recientemente, y servirá como base técnica y conceptual para el futuro modelo japonés. Aunque todavía se desconoce el nombre definitivo con el que llegará al mercado, todo apunta a que conservará intactas sus principales características mecánicas, de diseño y posicionamiento, convirtiéndose en uno de los lanzamientos más ambiciosos de Mitsubishi en la era eléctrica.
Tres versiones y enfoque prestacional
La gama estará compuesta por tres niveles de acabado claramente diferenciados: Elegant, Emerge y Pioneer. Los dos primeros comparten la misma configuración mecánica, con un motor eléctrico de 171 kW, equivalente a 230 CV, asociado al eje trasero. Esta versión de tracción trasera permite una aceleración de 0 a 100 km/h en 6,8 segundos, una cifra competitiva dentro del segmento compacto eléctrico.
El acabado Pioneer, tope de gama, introduce un segundo propulsor en el eje delantero, lo que le otorga tracción integral y eleva la potencia conjunta hasta los 298 kW, equivalentes a 400 CV. Gracias a esta configuración, el tiempo de aceleración de 0 a 100 km/h se reduce de forma notable hasta los 3,9 segundos, situándolo en un nivel de prestaciones más propio de modelos de marcas de lujo que de un Mitsubishi tradicional.
En todos los casos se emplea la misma batería, con una capacidad de 57,7 kWh. Esta ofrece una autonomía oficial de 516 kilómetros en las versiones de tracción trasera y de 466 kilómetros en las de tracción total, según el ciclo NDEC. Adaptadas al ciclo WLTP, estas cifras podrían situarse en torno a los 430 y 400 kilómetros respectivamente, manteniéndose dentro de un rango competitivo para su planteamiento.
Carga rápida y usabilidad diaria
Uno de los aspectos más destacados del modelo es su compatibilidad con carga rápida en corriente continua a potencias de hasta 134 kW. Gracias a ello, es capaz de recuperar del 10 % al 80 % de la batería en apenas 30 minutos, un dato clave para su uso diario y para viajes de media distancia. Este equilibrio entre prestaciones, autonomía y tiempos de recarga refuerza su vocación como eléctrico polivalente y tecnológicamente avanzado.
El conjunto técnico apunta a un enfoque claramente superior al que Mitsubishi ha ofrecido hasta ahora en sus eléctricos, situando este modelo como una propuesta capaz de rivalizar con alternativas de marcas premium en términos de rendimiento y tecnología.
Diseño italiano con personalidad propia
El diseño exterior corre a cargo de Pininfarina, un detalle que explica el salto cualitativo en términos estéticos. El resultado es un coche con fuerte personalidad, formas limpias y ligeramente curvadas, que transmiten solidez y modernidad. El frontal destaca por una firma lumínica muy reconocible, con dos grandes franjas LED, mientras que el paragolpes integra una entrada de aire central que refuerza su carácter dinámico.

La carrocería apuesta por un acabado bitono y detalles integrados en la chapa, como los tiradores de las puertas o la toma de carga, contribuyendo a una imagen más limpia y sofisticada. Calza llantas de 18 o 20 pulgadas, según versión, y presenta unas proporciones compactas: 4.315 mm de largo, 1.885 mm de ancho, 1.535 mm de alto y 2.800 mm de distancia entre ejes. Estas dimensiones lo sitúan en la parte baja del segmento C, con un maletero de 320 litros.
Un nuevo posicionamiento para Mitsubishi
Este nuevo eléctrico representa una oportunidad estratégica para Mitsubishi. Por otro lado, le permite desligarse parcialmente de su dependencia de modelos clonados y presentar un producto con identidad propia, altas prestaciones y diseño firmado por un referente del sector. La colaboración con Foxconn aporta músculo tecnológico e industrial, mientras que el diseño italiano eleva la percepción de calidad y exclusividad.
Si finalmente llega a producción con estas especificaciones, el nuevo Mitsubishi eléctrico se convertirá en uno de los modelos más avanzados de la marca y en un serio desafío para fabricantes de corte premium. Un paso decisivo que puede redefinir el papel de Mitsubishi en el mercado eléctrico europeo y global.