La transformación del Mercedes-Benz Clase S avanza hacia una de las etapas más profundas de su historia reciente. La berlina insignia de la marca alemana no solo afronta una actualización sin precedentes, sino que redefine su papel estratégico dentro de la gama, consolidándose como el eje central sobre el que girará la identidad futura del fabricante. No es ningún secreto que el Clase S ha sido tradicionalmente el laboratorio tecnológico de Mercedes, pero ahora ese rol se intensifica de forma clara y deliberada.
Este ambicioso lavado de cara no se limita a una revisión estética o a una actualización puntual de equipamiento. Según ha confirmado la propia dirección de la compañía, se trata del cambio más importante jamás aplicado al modelo, con miles de componentes completamente nuevos y una revisión integral de su arquitectura. El objetivo es convertir al Clase S en el nuevo icono absoluto de la marca, reforzando su estatus como referencia del lujo, la tecnología y la ingeniería alemana.
Continuidad mecánica y apuesta decidida por la combustión
A diferencia de otras estrategias adoptadas en el sector, Mercedes ha decidido mantener al Clase S vinculado a las mecánicas de combustión. En este sentido, el modelo seguirá ofreciendo motores de gasolina de alto nivel, incluyendo configuraciones V8 y, en un futuro próximo, el regreso del V12. Esta decisión subraya la voluntad de la marca de preservar la esencia del modelo y su vínculo histórico con los grandes motores, incluso en un contexto de electrificación creciente.
Por otro lado, la alternativa 100 % eléctrica seguirá estando representada por el Mercedes EQS, al menos a corto plazo. No obstante, Mercedes ya ha confirmado que este planteamiento cambiará en el medio plazo, ya que el EQS no tendrá una nueva generación como modelo independiente. En su lugar, la firma alemana trabaja en una versión completamente eléctrica del Clase S, con un diseño más tradicional y prácticamente indistinguible de las variantes térmicas, unificando así sus propuestas más elitistas.
Un diseño más imponente sin romper con la tradición
En el apartado estético, el nuevo Clase S no apostará por una ruptura radical, pero sí por una evolución claramente perceptible. Visualmente será más imponente, reforzando su presencia y autoridad en carretera. La parrilla crecerá aproximadamente un 20 %, aportando una imagen más poderosa, mientras que la icónica estrella situada sobre el capó incorporará iluminación, reforzando su carácter simbólico y tecnológico.
Llama especialmente la atención el equilibrio buscado entre modernidad y continuidad. Mercedes ha optado por mantener las líneas maestras de la carrocería, evitando soluciones excesivamente futuristas, pero introduciendo detalles que subrayan su condición de buque insignia. Durante su fase de desarrollo, el modelo se ha mostrado bajo un llamativo camuflaje dorado cromado, una solución pensada para ocultar eficazmente las modificaciones de diseño antes de su presentación definitiva.
Interior digital y lujo elevado a otro nivel
El habitáculo seguirá siendo uno de los grandes argumentos del Clase S. El lujo y el confort continúan siendo prioritarios, con un interior diseñado para ofrecer una experiencia de primera clase a todos los ocupantes. Los asientos mantendrán sus avanzados sistemas de regulación eléctrica, calefacción, ventilación y masaje, reforzando su reputación como referencia absoluta en confort dentro del segmento.

En este sentido, la gran novedad será la incorporación del renovado sistema operativo MB.OS. Este sistema se apoya en la información recopilada por hasta 27 sensores exteriores, lo que permite mejorar de forma significativa la seguridad y la conducción asistida. La interacción por voz se amplía y la capacidad de personalización alcanza un nuevo nivel, adaptando el vehículo a las preferencias individuales de forma más precisa.
A nivel tecnológico, el Clase S integrará pantallas de gran tamaño y alta resolución, combinadas con una disposición de mandos que mantiene botones físicos en los elementos clave. Esta combinación busca preservar la ergonomía y la facilidad de uso, evitando una digitalización excesiva que comprometa la experiencia de conducción.
El cambio más importante en la historia del modelo
Según el propio CEO de Mercedes-Benz, Ola Källenius, el nuevo Clase S incorporará alrededor de 2.700 componentes completamente nuevos, lo que equivale a revisar casi la mitad del vehículo. Cabe destacar que este nivel de intervención supera ampliamente el de un restyling convencional, situándolo como el cambio más profundo jamás aplicado al modelo.
La presentación oficial de esta actualización está prevista para el 29 de enero de 2026. Hasta entonces, el Clase S continúa consolidándose como el pilar sobre el que Mercedes construye su visión del lujo moderno, demostrando que tradición, tecnología y ambición pueden convivir en un mismo producto sin renunciar a su identidad histórica.