El Dacia Sandero convence por precio. El Nissan Qashqai destaca por su equilibrio familiar. Sin embargo, ninguno ofrece el planteamiento del Subaru Outback. El japonés juega otra partida. Es más grande, cuenta con tracción total y está preparado para viajar cargado sin que una carretera complicada le quite el sueño.
No es el coche más habitual, y ahí reside parte de su encanto. El Outback mide 4,87 metros de largo. Su habitáculo permite acomodar a una familia sin problemas. El maletero ofrece 559 litros y alcanza 1.848 litros al abatir los respaldos. Hay espacio de sobra para maletas, bicicletas o material deportivo.
Gama sencilla, pero más que suficiente
Subaru propone dos acabados: Field y Touring. El primero adopta un enfoque resistente y ya incorpora una dotación de seguridad completa. El segundo busca una presentación más refinada. En ambos casos, el Outback mantiene una de sus señas de identidad: un comportamiento pensado para transmitir confianza durante desplazamientos largos y sobre suelos cambiantes.
La seguridad no se limita a cubrir el expediente. Incluye frenado precolisión frontal, control de crucero adaptativo y centrado de carril. Añade advertencia de salida de carril, asistente para atascos y control de velocidad antes de las curvas. También cuenta con una cámara de gran angular capaz de detectar peatones y ciclistas.
El sistema suma frenado ante tráfico cruzado frontal y asistencia para cambiar de carril. También puede intervenir si detecta una aceleración errónea. Son funciones útiles en un vehículo destinado a transportar a la familia. Aquí Subaru pone toda la carne en el asador y convierte la prevención en uno de sus argumentos principales.
Una sola versión mecánica a elegir con tracción a las cuatro ruedas
La gama mecánica no obliga a romperse la cabeza. Solo existe un motor de gasolina 2.5 de 169 CV y 235 Nm. La tracción total es de serie. Acelera de 0 a 100 km/h en 10,2 segundos y alcanza 193 km/h. No busca deportividad. Ofrece una entrega progresiva y seguridad sobre terrenos deslizantes.
El consumo combinado es de 8,6 l/100 km. Resulta elevado frente a alternativas híbridas y representa su principal desventaja. A cambio, el conductor recibe tracción integral, gran capacidad de carga y una mecánica asociada a la fiabilidad de Subaru.
El Outback parte de 38.400 euros. Cuesta bastante más que un Sandero y supera algunas versiones del Qashqai. Pero la comparación cambia cuando se valoran su tamaño, equipamiento y capacidad para abandonar el asfalto. No pretende ser una compra económica. Busca convertirse en ese coche para todo que nunca deja tirada a la familia.
