El mercado de vehículos de ocasión vive un momento de máxima actividad, impulsado por el encarecimiento del coche nuevo y la incertidumbre tecnológica. Sin embargo, no todas las mecánicas ofrecen las mismas garantías cuando acumulan kilómetros, y algunas han terminado señaladas por talleres y especialistas debido a sus problemas recurrentes.
Entre los propulsores que más debate han generado se encuentra el conocido 1.2 gasolina tricilíndrico PureTech de Peugeot. Este motor, ampliamente extendido en modelos urbanos y compactos del grupo francés durante la última década, fue inicialmente elogiado por su equilibrio entre rendimiento y eficiencia. Con el paso del tiempo, sin embargo, su reputación se ha visto condicionada por averías que pueden disparar los costes de mantenimiento.
Una solución técnica controvertida: la correa en baño de aceite
El 1.2 PureTech nació como una respuesta a la necesidad de reducir consumos y emisiones sin renunciar a prestaciones suficientes para el uso diario. Su arquitectura tricilíndrica y la sobrealimentación mediante turbo permitían ofrecer cifras competitivas en potencia y par, manteniendo una cilindrada contenida.
El elemento más problemático reside en su sistema de distribución. A diferencia de los diseños tradicionales, este motor emplea una correa dentada en baño de aceite. La intención era reducir fricciones y mejorar la eficiencia mecánica, pero en determinadas series se ha observado una degradación prematura del material de la correa.
Con el uso y el paso de los kilómetros, la correa puede deteriorarse antes de lo previsto. Al descomponerse parcialmente, libera residuos que contaminan el aceite del motor y pueden obstruir conductos internos. Esto afecta directamente a la lubricación, comprometiendo componentes críticos y aumentando el riesgo de averías mayores.
Cuando el problema se manifiesta, la reparación no siempre se limita a sustituir la correa. En muchos casos es necesario limpiar el circuito de lubricación, reemplazar piezas adicionales e incluso intervenir en elementos internos del motor. Es en este punto donde surge la advertencia habitual en los talleres: “Es carísimo de mantener”.
El impacto en el mercado de segunda mano
El alcance del problema no es uniforme, pero sí ha sido lo suficientemente frecuente como para generar cautela en el mercado de ocasión. Las unidades con mantenimientos poco rigurosos o con intervalos de cambio de aceite más largos de lo recomendable presentan mayor riesgo de sufrir este tipo de incidencias.
Además, el uso de lubricantes que no cumplen estrictamente las especificaciones técnicas puede acelerar la degradación de la correa. Este detalle resulta clave, ya que muchos compradores de segunda mano desconocen el historial completo de mantenimiento del vehículo.
Por otro lado, la gran difusión del 1.2 PureTech hace que esté presente en un elevado número de modelos disponibles en el mercado. Su buen comportamiento dinámico, consumos contenidos y precios atractivos lo convierten en una opción tentadora para quienes buscan un coche moderno a coste razonable.
Cabe destacar que las versiones más recientes han incorporado mejoras destinadas a reforzar la fiabilidad del sistema de distribución y reducir la probabilidad de fallos prematuros. No obstante, en el mercado de segunda mano abundan las primeras generaciones, que concentran la mayoría de los casos problemáticos.
En un contexto donde el coste real de propiedad cobra cada vez más importancia, la elección del motor resulta determinante. El 1.2 tricilíndrico PureTech representa un ejemplo de cómo una solución técnica pensada para mejorar la eficiencia puede, con el tiempo, convertirse en un factor decisivo a la hora de valorar la compra de un vehículo usado.
