Jorge Martín ha iniciado la cuenta atrás para su regreso a la acción con un objetivo concreto marcado en el calendario: los test de Buriram. Tras un invierno complicado por nuevas intervenciones quirúrgicas, el piloto madrileño trabaja contrarreloj para recuperar el tono físico necesario y volver a subirse a una MotoGP en condiciones competitivas.
La ausencia en las primeras pruebas de pretemporada alteró su planificación inicial, pero no el enfoque. Desde el primer momento, el campeón ha priorizado una recuperación sólida antes que precipitar su vuelta. En este contexto, la experiencia de otros pilotos que han atravesado procesos similares ha adquirido un valor añadido.
Entrenamiento progresivo y exigencia física
Con el visto bueno médico tras la última revisión, Martín pudo retomar el trabajo en pista. El escenario elegido fue el Aspar Circuit, en Valencia, donde completó una jornada de entrenamiento con una Aprilia RS 660 Trofeo. No se trata de una MotoGP, pero sí de una montura adecuada para evaluar sensaciones y comenzar a someter el cuerpo a esfuerzos reales.
El trazado valenciano es conocido por su carácter técnico y por exigir constantes cambios de dirección, lo que obliga a trabajar intensamente la zona superior del cuerpo. Esa combinación lo convierte en un banco de pruebas idóneo para comprobar la estabilidad de la clavícula y la resistencia de la muñeca tras las operaciones recientes. La sesión se desarrolló en formato privado, con el objetivo de concentrar el trabajo en la adaptación progresiva.
Las molestias aparecieron semanas atrás en un momento inesperado, obligando a una nueva intervención quirúrgica. La situación retrasó su hoja de ruta y le impidió participar en el test anterior, pero también le llevó a replantear la estrategia de recuperación. En este sentido, el tiempo se ha convertido en un factor decisivo, ya que los ensayos en Tailandia están fijados para los días 21 y 22 de febrero.
La diferencia entre una moto de entrenamiento y una MotoGP es considerable, tanto por potencia como por exigencia aerodinámica y física. El objetivo inmediato no es buscar rendimiento, sino reconstruir la base física que permita afrontar con garantías ese salto cualitativo.
El apoyo de la experiencia
Antes de pasar nuevamente por el quirófano, Martín decidió contactar con Marc Márquez para pedirle consejo. El piloto de Cervera acumula una trayectoria marcada por varias lesiones y procesos de rehabilitación complejos, lo que le ha convertido en una referencia dentro del paddock en materia de recuperación.
No es ningún secreto que la experiencia práctica resulta determinante cuando se afrontan decisiones médicas delicadas. Márquez compartió su propio recorrido y orientó a Martín hacia especialistas con los que había trabajado anteriormente. Ese intercambio de información permitió al madrileño abordar la operación con mayor seguridad y confianza.
Superada la intervención, el trabajo se ha centrado en reforzar la zona afectada y recuperar la movilidad completa. La clavícula ha sido estabilizada de forma más robusta, lo que aporta tranquilidad de cara a esfuerzos prolongados. Sin embargo, el verdadero reto reside en recuperar la resistencia y la explosividad necesarias para competir al máximo nivel.
El proceso no se limita al entrenamiento en pista. Detrás existe un plan específico de fortalecimiento, fisioterapia y readaptación diseñado para que el cuerpo soporte aceleraciones, frenadas y cambios de dirección propios de la categoría reina. Cada fase debe cumplirse con precisión para evitar recaídas.
Buriram representa el primer examen real tras la recuperación. Allí deberá comprobar si las sensaciones acumuladas en el entrenamiento previo se traducen en confianza plena sobre la MotoGP. La preparación meticulosa, combinada con el aprendizaje extraído de otros casos similares, define una estrategia que busca minimizar riesgos y recuperar competitividad en el menor tiempo posible.
