La alianza entre Aston Martin y Honda estaba llamada a convertirse en el último gran tren de Fernando Alonso hacia el tercer título mundial. El regreso oficial del fabricante japonés como suministrador exclusivo del equipo británico coincidía con el nuevo reglamento de 2026 y con la llegada de Adrian Newey como líder técnico del proyecto. Sin embargo, el encaje entre todos los factores no resulta tan favorable para el piloto asturiano como podría parecer.

El contrato de Alonso concluye precisamente al término de 2026. Ese año marcará el inicio de una nueva era técnica en la Fórmula 1, con cambios profundos en las unidades de potencia y en la filosofía aerodinámica de los monoplazas. No obstante, la planificación interna de Honda no contempla necesariamente prolongar la relación con el español más allá de esa primera temporada de adaptación.

Un pasado que no se olvida

La etapa compartida entre Alonso y Honda en McLaren dejó una huella difícil de borrar. Las críticas públicas del piloto hacia el rendimiento del motor japonés marcaron aquellos años de frustración deportiva. Las declaraciones irónicas y la exposición mediática del conflicto situaron a la marca en una posición incómoda dentro del paddock.

Aunque el tiempo ha suavizado las formas y el contexto es distinto, la memoria corporativa en la Fórmula 1 pesa. Honda vuelve con ambición y con la intención de construir un proyecto estable a medio y largo plazo. En ese marco estratégico, el fabricante valora perfiles que puedan liderar el ciclo completo que se abre a partir de 2026 y consolidarse más allá de una única temporada.

Fernando Alonso Aston Martin
Fernando Alonso Aston Martin

No es ningún secreto que dentro de la hoja de ruta japonesa ya se contempla la incorporación de otro piloto para 2027. La idea no pasa por renovar automáticamente a Alonso, sino por apostar por una figura que pueda desarrollar el proyecto durante varios años consecutivos. La edad del asturiano y la necesidad de continuidad influyen en esa decisión.

El calendario juega en contra

Aston Martin afronta 2026 como un año de transición hacia su verdadero techo competitivo. La llegada de Adrian Newey supone un salto cualitativo en términos de diseño y concepto, pero la creación de un monoplaza campeón bajo un reglamento completamente nuevo requiere tiempo. Integrar una nueva unidad de potencia Honda con un chasis desarrollado desde cero es un proceso complejo que raramente alcanza su máximo potencial en la primera temporada.

Cabe destacar que los grandes cambios normativos suelen premiar a los proyectos que logran estabilidad técnica durante varios años. El coche de 2026 puede sentar las bases, pero difícilmente estará listo para dominar desde el primer momento. La evolución natural apunta a que el rendimiento óptimo llegue en 2027 o incluso más adelante.

Ese desfase temporal coloca a Alonso en una situación delicada. Si Honda tiene previsto un relevo para 2027 y el proyecto necesita maduración hasta entonces, la oportunidad real de luchar por el campeonato podría coincidir con su ausencia en la estructura. El tercer título dependería así de una sincronización perfecta entre competitividad inmediata y continuidad contractual, un equilibrio difícil de garantizar.

La ambición del piloto sigue intacta, pero la Fórmula 1 no solo se decide en la pista. Las estrategias industriales, los ciclos reglamentarios y las decisiones corporativas condicionan tanto como el talento al volante. En este escenario, el sueño del tercer Mundial se enfrenta a una variable determinante: el tiempo. Y, en esta ocasión, el calendario y la planificación de Honda parecen jugar en dirección opuesta a las aspiraciones del bicampeón.