El coche eléctrico ha recorrido un largo camino en apenas una década. Hoy es más eficiente, más potente y con mayor autonomía. Sin embargo, sigue arrastrando un obstáculo difícil de superar: el precio. Lo reconocen expertos, fabricantes y hasta el propio Elon Musk, que admitió recientemente que el mercado avanza más despacio de lo previsto porque, simplemente, “la gente no tiene dinero”.
Musk lo dijo sin rodeos en la última presentación de resultados de Tesla. El Model Y fue el coche más vendido en el mundo en 2024, pero aún así las ventas empiezan a estancarse. ¿La razón? Un coche eléctrico cuesta, de media, casi el doble que uno de gasolina. “Ese es el problema”, señaló Musk. Por eso ya trabaja en abaratar sus modelos actuales o en lanzar un nuevo eléctrico low-cost que logre democratizar la tecnología.

El precio es la clave en las ventas de coches eléctricos
Los datos hablan. El precio medio de los cinco eléctricos más vendidos ronda los 33.600 euros. El de los cinco coches de combustión más populares se queda en apenas 17.100 euros. La diferencia es abismal. Mientras un Tesla Model 3 arranca en casi 40.000 euros, un Dacia Sandero puede comprarse nuevo por poco más de 13.000 euros. Y ahí está la clave del éxito.
El Sandero no solo es el coche más vendido de España. Es también el más vendido de Europa. Solo en 2024 superó las 270.000 unidades. Este año, en el mercado español, ya acumula más de 23.000 matriculaciones hasta julio. Su fórmula es sencilla: un coche barato, práctico, fabricado en Marruecos, en las plantas de Tánger y Casablanca, con un diseño básico pero suficiente para la mayoría de conductores.

El mercado necesita más eléctricos low cost
El contraste es enorme. Mientras los eléctricos luchan por convencer con cifras de autonomía y avances en baterías, el Sandero y otros modelos económicos arrasan en ventas. El MG ZS, un SUV de bajo precio fabricado en China, ocupa el segundo lugar del ranking español con 16.600 unidades en lo que va de 2025. Ambos modelos representan lo mismo: la mayoría de los conductores no buscan un coche futurista, sino un vehículo que puedan pagar.
Las cifras reflejan un cambio de prioridades. La innovación tecnológica ya no basta. Aunque los eléctricos sean cada vez más atractivos, la realidad económica de las familias pesa más. Con la inflación, el encarecimiento de la vivienda y el aumento del coste de vida, gastar más de 30.000 euros en un coche es inviable para buena parte de la población. El triunfo del Sandero demuestra que lo que manda no es la innovación, sino el precio.
Dicho esto, el coche eléctrico quiere consolidarse en el mercado masivo, tendrá que rebajar sus costes de forma radical. Lo dijo Musk y lo confirma la calle: la gente busca un coche que cumpla, que no sea un lujo inalcanzable. Hoy, el símbolo de esa realidad es un coche sencillo, barato y fabricado en Marruecos, que lidera el mercado europeo y deja en evidencia a toda una industria que aún no logra adaptarse al bolsillo real de los conductores.