La Dirección General de Tráfico ha reforzado de forma sustancial su despliegue en carretera con la incorporación de 1.700 nuevos vehículos camuflados destinados a la vigilancia y control del tráfico. Esta ampliación supone un incremento significativo de los recursos disponibles para supervisar la circulación en todo tipo de vías, desde autopistas y autovías hasta carreteras secundarias y travesías urbanas.
La medida se enmarca dentro de una estrategia de intensificación del control dinámico, basada en la presencia discreta de patrullas que circulan integradas en el tráfico real. No es ningún secreto que este tipo de vehículos se ha consolidado como una herramienta clave para detectar infracciones que difícilmente pueden ser perseguidas mediante radares fijos o controles estáticos tradicionales.
Vigilancia dinámica y tecnología avanzada
La nueva flota está compuesta por turismos sin distintivos externos, seleccionados entre modelos de amplia difusión en el mercado. Esta elección permite que los vehículos pasen completamente desapercibidos, evitando cualquier elemento que pueda delatar su función policial hasta el momento de la intervención. Sin embargo, en su interior incorporan equipamiento tecnológico de última generación.
Disponen de sistemas de grabación en alta resolución, paneles de señalización desplegables, dispositivos luminosos integrados y conexiones en tiempo real con los centros de gestión de tráfico. Es por eso que los agentes pueden documentar las infracciones con precisión y actuar de forma rápida y coordinada con otras patrullas o unidades aéreas como los helicópteros Pegasus y los drones de vigilancia.
El alcance del despliegue
Llama especialmente la atención la amplitud territorial de este despliegue. Los 1.700 coches no se concentran únicamente en grandes corredores o vías de alta capacidad, sino que patrullan también carreteras convencionales, donde ocurre un alto porcentaje de accidentes graves y mortales. En esas vías, la presencia de unidades encubiertas busca incrementar la percepción de vigilancia constante, reduciendo así la posibilidad de anticipar controles.
Las infracciones perseguidas con mayor intensidad incluyen el uso del teléfono móvil al volante, la conducción sin cinturón, los adelantamientos indebidos, los excesos de velocidad o la conducción bajo los efectos del alcohol o las drogas. Al tratarse de controles en movimiento, los agentes pueden observar comportamientos en tiempo real y sin que el conductor sospeche que está siendo vigilado.
Más medios y mejor coordinación
La incorporación de esta nueva flota supone un refuerzo tanto cuantitativo como cualitativo en la capacidad operativa de la DGT. El aumento del número de patrullas permite intensificar las campañas específicas en periodos de gran movilidad (festivos, vacaciones o fines de semana con desplazamientos masivos), sin descuidar la vigilancia diaria.
Estos vehículos se integran en un sistema más amplio que incluye radares móviles, fijos, cámaras inteligentes y medios aéreos, lo que genera una red de control más flexible y completa. En cualquier caso, la DGT insiste en que el propósito no es solo sancionar, sino prevenir. La incertidumbre sobre qué vehículo puede estar vigilando induce una actitud más prudente al volante, fomentando un cumplimiento natural de las normas.
Hacia una conducción más segura y responsable
La medida se alinea con los objetivos europeos de reducir la siniestralidad vial y avanzar hacia el modelo de “Visión Cero”, que aspira a eliminar las muertes en carretera a medio plazo. La DGT considera que la combinación de presencia tecnológica, control dinámico y vigilancia discreta consolida un modelo de control más eficaz y preventivo.
Es por eso que la incorporación de estas 1.700 unidades no se entiende solo como un despliegue operativo, sino como un mensaje claro a la ciudadanía: la seguridad vial es una responsabilidad compartida. En cualquier caso, el éxito de esta estrategia dependerá, en última instancia, de la colaboración y el compromiso de los conductores, cuyo comportamiento sigue siendo el factor decisivo para evitar accidentes.
