Adelantar en carretera es una de esas maniobras que muchos conductores realizan de forma casi automática. Con los años, se convierte en un gesto habitual, repetido cientos de veces sin pensar demasiado en cada detalle. Sin embargo, la Dirección General de Tráfico ha puesto el foco en un error muy concreto que se repite constantemente en España, especialmente cuando hay ciclistas en la vía.
La realidad es que muchos conductores creen hacerlo bien, pero están incumpliendo la normativa sin saberlo y ponen en riesgo la integridad física de los que cierculan en bicicleta. Lo que conlleva una sanción.
El error que comete la mayoría al adelantar
El punto clave está en la distancia lateral. Y es que casi todo el mundo sabe que hay que dejar al menos 1,5 metros al adelantar a un ciclista. Este es el mensaje más extendido y el que ha calado entre los conductores. Pero lo que muchos desconocen es que no es suficiente. La normativa también obliga a reducir la velocidad de forma clara antes de realizar la maniobra. En concreto, la DGT recomienda bajar alrededor de 20 km/h para garantizar un adelantamiento seguro.
Sin embargo, en la práctica, muchos vehículos mantienen velocidades de 80, 90 o incluso 100 km/h mientras adelantan, limitándose únicamente a abrirse lateralmente. Ese es el error que convierte una maniobra aparentemente correcta en una infracción.
Multa, puntos y un riesgo que pocos tienen en cuenta
A partir de ahí, las consecuencias son grandes. Adelantar sin reducir la velocidad puede suponer una multa de 200 euros y la pérdida de hasta 4 puntos del carné. Pero el problema va mucho más allá de la sanción. La diferencia de velocidad entre el coche y el ciclista genera una turbulencia de aire que puede desestabilizarlo. Este efecto es especialmente peligroso en carreteras estrechas o cuando hay viento lateral.
Además, el margen de reacción del conductor se reduce drásticamente ante cualquier movimiento inesperado. De este modo, un adelantamiento mal ejecutado puede acabar en una situación de riesgo real. Así pues, la normativa no solo busca ordenar el tráfico, sino proteger a los usuarios más vulnerables de la vía. Porque en este caso, cumplir solo una parte de la norma no es suficiente. Y entender que adelantar bien implica distancia, pero también velocidad, puede marcar la diferencia entre una maniobra segura y una sanción innecesaria.
