En BMW, como saben también en MINI, saben que el futuro de la industria pasa por los coches cien por cien eléctricos. Es por eso que en la marca premium están trabajando cada vez más en ampliar la gama de sus EV.
Eso no significa que MINI no siga apostando por los modelos de combustión, entre otras cosas porque saben muy bien que en la inmensa mayoría de mercados europeos son los modelos con motor de gasolina los que siguen teniendo la mayor cuota de mercado muy por delante de los eléctricos, que siguen siendo muy minoritarios.
Así, no es casualidad que la marca ha actualizado a alguno de sus modelos más top como el MINI Countryman más allá de presentar la nueva generación del MINI Cooper eléctrico. Pero uno de los modelos que más llama la atención por su diseño y porque, de hecho, no va a tener continuidad en el futuro al menos no tal y como es ahora es el Clubman, una versión de mayor tamaño que el MINI Cooper.
El MINI Clubman, un compacto premium que dirá adiós pero con un buen precio
Es un modelo que, contando con un mayor tamaño que el MINI Cooper, se posiciona como una alternativa a los que buscan un compacto premium o semi premium como son los Mercedes Clase A, Audi A3 o Volkswagen Golf. Es cierto que su diseño, especialmente en la parte trasera, elimina un poco ese espíritu y esa idea original del MINI Cooper, pero lo que pierde en diseño lo gana en habitabilidad y, sobre todo, capacidad de carga.
Lo mejor en este caso es que la versión de acceso de este modelo tiene un precio ahora de menos de 28.000 euros contando con todas las promociones. Una versión de acceso que llega con un motor de gasolina de 136 caballos de potencia asociado a una transmisión automática, una mecánica que le permite tener consumo medio de 6 litros a los 100 kilómetros, una cifra moderada en su segmento.
En cuanto al equipamiento, cuenta de serie con seis airbags, acceso confort, aviso de colisión, alerta por cambio involuntario de carril, faros LED, iluminación ambiental o lector de señales, radio con pantalla de 8,8 pulgadas, selector de modos de conducción, sensores de aparcamiento con cámara y llantas de aleación de 16 pulgadas, pintura metalizada, volante multifunción deportivo de cuero, climatizador automático, control de crucero y detector de fatiga.
Un modelo que dirá adiós pronto, y no lo hará precisamente por la puerta grande, sino más bien como una de las opciones menos exitosas dentro del catálogo de la marca asociada a BMW.
