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Más de cuatro años después del inicio de la invasión a gran escala de Ucrania, Volodímir Zelenski transmite una confianza poco habitual. En una entrevista con el diario británico The Guardian durante una visita a Londres, el presidente ucraniano asegura que el conflicto está entrando en una fase diferente y que, por primera vez en mucho tiempo, es Rusia quien empieza a perder el impulso sobre el terreno. "No podemos decir que Rusia esté perdiendo la guerra, pero sí que está perdiendo la iniciativa día tras día", afirma.

Las declaraciones llegan después de una semana especialmente complicada para el Kremlin. Según Zelenski, los ataques ucranianos con drones de largo alcance han golpeado infraestructuras estratégicas rusas, incluyendo objetivos en San Petersburgo, la ciudad natal de Vladímir Putin, así como varias instalaciones en Crimea, la península anexionada por Rusia en 2014. Kyiv considera que estos ataques están deteriorando la capacidad logística de Moscú y dificultando el mantenimiento de las operaciones militares en el sur del país.

En el frente oriental, el presidente ucraniano también dibuja un escenario menos favorable para Rusia de lo que a menudo presenta la propaganda del Kremlin. Según sus datos, Moscú estaría perdiendo más de 30.000 soldados cada mes entre muertos y heridos graves. "Es una cifra enorme. Esto significa que no están ganando la guerra", sostiene. A pesar de reconocer que Ucrania también sufre bajas, Zelenski defiende que el coste humano que asume Rusia es cada vez más difícil de sostener.

¿Rusia busca el terror entre la población civil?

Sin embargo, el mandatario evita cualquier triunfalismo. La guerra sigue cobrando víctimas y Rusia mantiene una intensa campaña de bombardeos contra ciudades ucranianas. Uno de los últimos ataques masivos incluyó decenas de misiles y centenares de drones. Entre las víctimas había un niño de tres años que murió atrapado bajo los escombros de un edificio residencial. Para Zelenski, esta estrategia busca sembrar el terror entre la población civil y desgastar la resistencia ucraniana.

La entrevista también evidencia el profundo escepticismo del presidente respecto a cualquier posibilidad inmediata de negociación con Putin. Hace pocos días, Zelenski envió una carta abierta proponiendo una reunión cara a cara para explorar una salida al conflicto. La respuesta del líder ruso fue un rechazo contundente. Putin reiteró sus exigencias territoriales e insistió en que las fuerzas rusas siguen avanzando.

"El motivo por el cual miente no es importante", dice Zelenski cuando se le pregunta por las declaraciones del presidente ruso. Según el líder ucraniano, Putin ha construido el relato de la guerra sobre falsedades desde el primer día y utiliza esta narrativa para mantener cohesionada la sociedad rusa.

El peso político de Putin

Más allá del campo de batalla, Zelenski considera que Moscú también está perdiendo peso político. Destaca los malos resultados de los aliados del Kremlin en varios países europeos y asegura que Rusia se encuentra cada vez más aislada internacionalmente. Sin embargo, admite que la guerra en Oriente Medio ha desplazado parte de la atención de Estados Unidos y lamenta que Ucrania no haya recibido un apoyo militar equiparable al que Washington ofrece a otros aliados.

Ante este escenario, el presidente ucraniano vuelve a mirar hacia Europa. Reclama más sistemas de defensa antiaérea, especialmente los misiles Patriot, y propone una cooperación militar más estrecha con los socios europeos. A cambio, ofrece compartir la experiencia acumulada por Ucrania en el desarrollo de drones, una tecnología que ha cambiado la naturaleza del conflicto.

A pesar de las dificultades, Zelenski transmite la sensación de que el momento actual es diferente. La guerra está lejos de haber terminado, pero el presidente ucraniano cree que Rusia ya no marca el ritmo del conflicto como lo hacía hasta ahora. Y es precisamente esta percepción, asegura, la que podría acabar determinando el desenlace de una guerra que ha redefinido el mapa geopolítico europeo.