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Unos 1.285 gazatíes han muerto desde que hace diez meses Hamás e Israel acordaran un alto el fuego en el conflicto que asoló la Franja de Gaza durante los dos años anteriores, según indican los recuentos del ministerio de Salud del enclave palestino. Estas víctimas se suman a las más de 71.000 que murieron a causa de la ofensiva israelí sobre este territorio. Y, si algo tienen en común todas estas víctimas de la brutal respuesta israelí a los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, es que necesitan un lugar donde descansar. La escala de la destrucción en la Franja, así como la escasez prácticamente absoluta a la que se enfrentan sus casi dos millones de habitantes, complican esta tarea a medida que Gaza se queda sin espacio en los cementerios, muchos de los cuales han sido destruidos total o parcialmente a causa de la guerra.

Según el Observatorio de Derechos Humanos Euro-Med, más del 93% de los cementerios en la Franja de Gaza han sido afectados por ataques israelíes desde el 7 de octubre de 2023, algunos habiendo sido arrasados completamente o convertidos en instalaciones militares para el ejército israelí, que mantiene el control sobre más de la mitad del enclave palestino. Este hecho provoca muchas dificultades a la hora de dar una sepultura permanente a las víctimas que, prácticamente cada día, resultan de los ataques. En el cementerio de Zeitoun, un barrio de la ciudad de Gaza, las tumbas se estrechan entre ellas y muchas están simplemente marcadas con una piedra y un trozo de papel que indica el nombre del fallecido. La falta de espacio implica, también, un incremento de los precios para abrir una tumba, que en este cementerio puede ascender hasta los 140 euros, una cifra inasumible para gran parte de la población gazatí.

Carencias en todos los servicios

La desestructuración de gran parte de los servicios públicos de este enclave palestino a causa de la guerra ha puesto dificultades al simple hecho de poder identificar a los muertos cuando hay un bombardeo o un derrumbe. Además, durante la guerra, muchas personas acabaron enterradas de cualquier manera entre los escombros de casas o escuelas, en campos de desplazados o en hospitales. La ralentización de la guerra desde el alto el fuego ha provocado que muchas familias hayan querido desenterrar a sus seres queridos y darles sepultura en un cementerio oficial, pero la gran mayoría están llenos o afectados por el conflicto.

El Ministerio de Donaciones y Asuntos Religiosos de Gaza asegura que unos 40 cementerios han sido destruidos desde el inicio de la guerra y que la gran mayoría de los 60 cementerios de la franja ya estaban llenos incluso antes del inicio de la guerra. "Necesitamos establecer nuevos cementerios dada la falta de espacio para el entierro que tenemos disponible", asegura Ikrami al-Madallal, portavoz del ministerio en declaraciones a Al-Jazeera.

El organismo oficial busca nuevos espacios para establecerlos en la mitad de Gaza que ha quedado fuera de la ocupación militar israelí, y organiza las transferencias de cuerpos desde lugares improvisados hacia los cementerios, aunque ambos trabajos son difíciles en una tierra con graves problemas de escasez. Las autoridades indican que esta falta de materiales, como de piedra para hacer lápidas, han hecho subir el precio de los entierros hasta entre los 200 y 290 euros, precios que los gazatíes no pueden asumir.

Hasta que no se habiliten los espacios y los precios se normalicen para que las familias gazatíes puedan enterrar a los miles de desaparecidos que quedan en lugares improvisados, restos de edificios caídos, bloques de barro o restos metálicos, piedras y papeles se han convertido en las marcas de estas tumbas que esperan que sean temporales. Si en el cementerio de Khan Yunis había 60 tumbas antes del inicio de la guerra, ahora hay unas 6.000, asegura Tafesh Abu Hatab, enterrador desde hace casi 20 años.

Más de 73.400 muertos en la ofensiva

Aunque el ritmo de los ataques ha bajado, Israel continúa atacando prácticamente cada día el territorio gazatí al otro lado de la llamada Línea Amarilla que, desde el mes de octubre, divide la Franja en dos mitades. Israel sostiene que el acuerdo de alto el fuego le permite bombardear el enclave cuando identifica una "amenaza inmediata" para sus tropas, si bien define como una amenaza también a los que cree que planean ataques contra los soldados, aunque estos no sean inminentes, en lo que denomina "ataques preventivos". Más de 1.285 gazatíes han muerto en ataques de Israel durante la tregua, según el recuento de muertos publicado por el Ministerio de Sanidad del enclave este viernes. En total, más de 73.400 personas han muerto en Gaza desde el 7 de octubre de 2023, cuando Israel lanzó su ofensiva en represalia por los ataques de Hamás aquel mismo día.