La cifra vuelve a crecer y lo hace en silencio, entre ruinas, hospitales saturados y una guerra que no acaba de desaparecer del todo. Gaza ha superado los 73.000 muertos desde el inicio de la ofensiva israelí en octubre de 2023, según los datos actualizados este lunes por el Ministerio de Sanidad del territorio palestino. Detrás de este número hay una realidad mucho más difícil de cuantificar: familias enteras borradas, barrios reducidos a polvo y una generación marcada por la violencia.
Las mismas fuentes cifran en 173.252 las personas heridas, muchas con secuelas permanentes que cambiarán para siempre su vida cotidiana. Las amputaciones y lesiones graves se han convertido en una de las consecuencias más visibles de un conflicto que sigue golpeando infraestructuras civiles en un territorio ya exhausto.
Dificultad de acceso a zonas afectadas
Solo en las últimas 24 horas, según el Ministerio de Sanidad, controlado por Hamás, se han registrado seis muertos más y un cuerpo recuperado entre los escombros, además de varios heridos. Este recuento, que se actualiza casi diariamente, refleja también otra realidad menos visible: la dificultad de acceder a muchas zonas afectadas, donde todavía se siguen recuperando cuerpos bajo las ruinas.
Desde la supuesta tregua firmada en octubre de 2025, la violencia no se ha detenido del todo. Las autoridades sanitarias de Gaza denuncian que Israel ha violado el alto el fuego de manera casi constante con bombardeos puntuales, incursiones terrestres y el uso de drones. En este periodo, se estima que cerca de un millar de personas han muerto a pesar del acuerdo, una cifra que pone en duda la solidez de la tregua anunciada.
El Ministerio centraliza los datos que llegan de las morgues de los hospitales todavía operativos, muchos de los cuales tienen recursos mínimos y daños estructurales graves. Las condiciones de trabajo de los equipos médicos son extremas, con falta de electricidad, suministros y especialistas, en un sistema sanitario que opera al límite del colapso.
Israel cuestiona las cifras
Israel, por su parte, cuestiona la fiabilidad de estas cifras. Sin embargo, incluso estimaciones militares israelíes han situado el número de muertos palestinos en niveles similares a los publicados por las autoridades de Gaza. Organismos internacionales y Naciones Unidas han utilizado también estos datos como referencia, a pesar de reconocer las dificultades logísticas para verificarlas sobre el terreno.
Más allá del debate sobre las cifras, lo que describen es un escenario de destrucción prolongada que no ha desaparecido con los intentos de alto el fuego. Entre los escombros de los edificios y las calles parcialmente vacías, la guerra sigue presente en la vida cotidiana de los supervivientes.
Cada nuevo recuento no solo añade un número más a las estadísticas, sino que amplía una herida colectiva que ya supera los límites de la emergencia humanitaria. En Gaza, la paz sigue siendo, por ahora, una palabra incompleta.