Parece sacado de una película de James Bond o de Misión Imposible, pero según trascendió esta semana, la CIA usó tecnología de última generación en la operación de rescate del segundo tripulante del F-15 que fue derribado en Irán el pasado domingo, y que se refugió en las montañas para evitar ser capturado por la Guardia Revolucionaria. Se sabía que la agencia de inteligencia estadounidense había tenido una participación clave en la operación de engaño, haciendo circular el rumor dentro de Irán de que el militar ya estaba localizado, y que utilizó “capacidades especiales” para rastrearlo, hasta determinar su ubicación exacta, que compartió con el Pentágono y la Casa Blanca. Pero ahora se han conocido detalles más concretos de cómo fue esta operación y estos sistemas tecnológicos utilizados. Según han publicado medios como The Times o The New York Post, la agencia de espionaje estadounidense usó el sistema Pegasus y otro denominado Ghost Murmur (Murmullo fantasma) en la operación de rescate de los comandos del SEAL Team Six. El primero, para enviar mensajes fake a los líderes iraníes y a los operativos del cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, indicando que el aviador derribado ya había sido encontrado. Y el segundo, para localizar la ubicación exacta del tripulante, utilizando una tecnología única ultrasecreta capaz de detectar el latido del corazón de una persona a decenas de kilómetros de distancia. Fue a través del Ghost Murmur que las fuerzas de seguridad identificaron por primera vez al aviador, que se escondía en una grieta, a 2.134 metros de altura de una montaña del desierto. Pero, ¿cómo funciona este murmullo fantasma?

El Ghost Murmur, según fuentes cercanas al programa, es una tecnología clasificada como “exquisita” que combina sensores avanzados y análisis con inteligencia artificial, que permitió localizar al coronel herido detectando su latido cardíaco. Utiliza una magnetometría cuántica de largo alcance que detecta la huella electromagnética del latido del corazón humano y que se procesa a través de inteligencia artificial. La magnetometría cuántica es un campo científico que estudia cómo medir campos magnéticos extremadamente débiles mediante sensores avanzados capaces de captar señales casi imperceptibles. El cuerpo humano genera pequeñas variaciones electromagnéticas cada vez que el corazón late. Habitualmente, estas señales solo se pueden detectar en entornos clínicos, con equipos situados muy cerca del pecho del paciente, pero los avances recientes en sensores cuánticos —especialmente los desarrollados a partir de defectos microscópicos en diamantes sintéticos— han permitido captar estas señales a distancias mucho mayores. Gracias a la IA, se puede filtrar el ruido ambiental y aislar la señal cardíaca. Según destaca The Times, el director de la CIA, John Ratcliffe, hizo alusión a esta nueva tecnología en una rueda de prensa esta semana. “Hemos desplegado tanto recursos humanos como tecnologías avanzadas que ningún otro servicio de inteligencia del mundo tiene para afrontar un reto enorme, comparable a buscar un solo grano de arena en medio del desierto”.

Este sistema, que supera cualquier aparato conocido públicamente hasta ahora, se mantiene en secreto. El primer medio en hablar de ello fue The New York Post, que preguntó directamente al presidente Donald Trump —con quien tiene hilo directo— sobre esta tecnología. Y su respuesta fue enigmática, pero a la vez reveladora. “Fue muy importante, la CIA fue fantástica” y “nadie sabe ni siquiera qué es. Nadie había oído hablar de ello antes”, y añadió: “Tenemos muchas otras cosas de las que nadie ha oído hablar, equipos como no se había imaginado nunca”. Según algunas informaciones, el Ghost Murmure se desarrolló como un proyecto altamente secreto, propio de la división Skunk Works de Lockheed Martin, el conocido laboratorio donde jóvenes científicos e ingenieros trabajan para encontrar soluciones a conceptos aparentemente imposibles.

Otro medio, The New York Times, informó la semana pasada que Israel había colaborado con Estados Unidos para recabar información de inteligencia y determinar si el aviador estaba solo. La utilización del sistema espía Pegasus —que también se utilizó en el catalangate, el caso de espionaje a los líderes independentistas del procés o el de Marruecos, que infectó el teléfono de Pedro Sánchez— es conocido por piratear dispositivos con el objetivo de interceptar comunicaciones y recopilar datos de manera discreta, pero también permite a los operadores enviar mensajes falsos de WhatsApp o Signal que parecen provenir del usuario del teléfono que fue pirateado. Y así, según la información del Times, fue como la CIA utilizó Pegasus para enviar mensajes a los líderes iraníes y de la Guardia Revolucionaria para engañarles y hacerles creer que había sido encontrado por las fuerzas estadounidenses.