Decenas de miles de personas se han concentrado desde el comienzo de la tarde en las inmediaciones del puente del Bósforo de Estambul, donde las festividades oficiales han servido para conmemorar el primer aniversario del fallido golpe de Estado en Turquía.

Bajo gritos de “¡Dios es grande!” y ondeando banderas turcas, una marea humana se ha dirigido a los accesos al puente, cortado al tráfico desde el mediodía y rodeado por un gran contingente policial. Entre la multitud, destacaba un grupo de jóvenes ha llevado un muñeco de trapo en representación de Fethullah Gülen, un predicador islamista exiliado en Estados Unidos, al que las autoridades turcas achacan la responsabilidad del golpe. 

Gülen ha condenado el golpe, pero Ankara tiene demostrado que su confradía fue la fuerza impulsora del movimiento. 

Tras este primer aniversario, el presidente del Parlamento turco, Ismail Kahraman, ha asegurado que “Turquía nunca más se enfrentará a este tipo de calamidades”. Por su parte, el primer ministro del país, Binali Yildirim, ha destacado el fracaso del golpe como una victoria de la democracia.

El programa de actos se ha celebrado en la explanada del puente, bautizado como "Puente de los Mártires del 15 de Julio" con una recepción de Erdogan a familiares de los fallecidos en el intento. En la esplanada se ha inaugurado un monumento en forma de cúpula blanca en honor a los fallecidos en la noche del golpe. 

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