Donald Trump ha cargado este viernes contra la decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos que le ha tumbado uno de los grandes pilares de su guerra comercial desde el retorno a la Casa Blanca: los aranceles aprobados en virtud de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA, por sus siglas en inglés). El republicano no solo se ha opuesto a la sentencia que ha calificado de “profundamente decepcionante” y “terrible”, sino que ha ido más allá y ha anunciado un arancel global adicional del 10% que, según ha explicado, se añadiría a las tasas ya vigentes sobre las importaciones hacia los Estados Unidos. “Este era un caso importante para mí, más como símbolo de seguridad económica y nacional”, ha lamentado antes de contraatacar con más gravámenes.

"Hoy firmaré una orden para imponer un arancel global del 10% en virtud de la sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, además de los aranceles normales que ya se están cobrando", ha anunciado Trump desde el atril. El mandatario ha argumentado que el nuevo gravamen servirá para proteger a Estados Unidos “de prácticas comerciales desleales de otros países y empresas”, pero solo duraría 150 días.

Pero Trump no se ha detenido aquí. Ha asegurado que está explorando otros aranceles y que el batacazo judicial no implica el fin de la guerra comercial. El presidente ha dicho que "ahora se utilizarán otras alternativas para sustituir" los gravámenes declarados como ilegales. Según ha explicado, la sentencia le abre la puerta a ir "probablemente en una dirección que debería haber ido la primera vez". Entre las opciones que ha puesto sobre la mesa, ha mencionado Ley de Expansión Comercial de 1962, firmada por el presidente John Fitzgerald Kennedy en plena Guerra Fría, y que le permitió ampliar la autoridad presidencial para negociar acuerdos comerciales y modificar aranceles. También ha apelado a la Ley arancelaria Hawley-Smoot, una norma aprobada el 17 de junio de 1930 que aumentó los aranceles de importación a niveles históricamente altos, con el propósito de proteger a las industrias y agricultores estadounidenses de la competencia extranjera.

El presidente, visiblemente contrariado por la decisión judicial, aseguró que "la Corte Suprema no anuló los aranceles. Simplemente anuló un uso particular de los aranceles de la IEEPA". "Puedo hacer lo que quiera con la IEEPA, imponer un embargo total, pero no puedo cobrarle a nadie ni un dólar por ello. Es ridículo, pero no importa, porque tenemos otras maneras, muchas otras maneras", concluyó Trump.