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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha ordenado reducir "sustancialmente" los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur, una decisión anunciada pocas horas antes del inicio de las maniobras anuales Ulchi Freedom Shield. El mandatario ha justificado el cambio por el coste de los ejercicios y, sobre todo, por su "muy buena relación" con el líder norcoreano, Kim Jong-un, en un nuevo gesto que apunta a la voluntad de Washington de reactivar la vía diplomática con Pyongyang.

Trump ha comunicado la decisión a través de su red Truth Social, donde ha asegurado que Estados Unidos asume una parte importante del coste de unas maniobras que considera demasiado caras y que, según él, transmiten un mensaje "inapropiado y hostil" a Corea del Norte. El presidente estadounidense ha remarcado que Pyongyang se ha mostrado "respetuoso" y no ha sido una amenaza durante su mandato.

La decisión llega coincidiendo con el inicio del Ulchi Freedom Shield, un ejercicio de varios días que Washington y Seúl organizan anualmente para reforzar la capacidad de respuesta conjunta ante un eventual ataque norcoreano. Las maniobras incluyen simulaciones informáticas, ejercicios de mando y operaciones militares sobre el terreno. El año pasado participaron unos 18.000 soldados surcoreanos.

A pesar del anuncio de Trump, Corea del Sur ha indicado que los ejercicios han comenzado según el calendario previsto. El gobierno de Seúl ha defendido la necesidad de mantener una "postura de defensa combinada firme" con Washington y ha asegurado que los dos países continúan coordinando los entrenamientos militares.

¿Acercamiento diplomático entre Corea del Norte y Corea del Sur?

Al mismo tiempo, sin embargo, las autoridades surcoreanas han aprovechado el movimiento de Trump para reivindicar la posibilidad de un acercamiento diplomático con Pyongyang. La Presidencia surcoreana ha afirmado que espera que la relación amistosa entre Trump y Kim Jong-un pueda conducir a un "diálogo significativo" que contribuya a la paz y la estabilidad en la península. Seúl ha asegurado que actuará como "impulsor" de este proceso y que mantendrá una coordinación estrecha con Washington.

La relación personal entre Trump y Kim no es nueva. Durante el primer mandato del republicano, ambos dirigentes se reunieron en tres ocasiones entre 2018 y 2019, en una serie de encuentros sin precedentes entre un presidente estadounidense en ejercicio y un líder norcoreano. El momento más simbólico llegó a la zona desmilitarizada entre las dos Coreas, donde Trump y Kim se dieron la mano y cruzaron brevemente la frontera.

Aquellas conversaciones, sin embargo, no lograron ningún acuerdo sobre la desnuclearización de Corea del Norte y el diálogo se acabó rompiendo en 2019. Desde entonces, Pyongyang ha continuado desarrollando su programa militar y nuclear y ha reforzado los vínculos con Rusia y China.

Kim Jong-un y sus exhibiciones de fuerza

En paralelo, Corea del Norte continúa demostrando su capacidad militar. El país efectuó recientemente un nuevo lanzamiento de misil balístico, lo que las autoridades surcoreanas sitúan como el undécimo de este tipo durante este año. Pyongyang considera las maniobras entre Washington y Seúl un ensayo para una eventual invasión y las ha condenado reiteradamente.

Trump también ha vinculado su decisión a otro desacuerdo con el gobierno del presidente surcoreano, Lee Jae-myung. El mandatario estadounidense ha criticado que Seúl rechazara participar en los esfuerzos de Washington para la "desnuclearización" de Irán. Corea del Sur, sin embargo, ha defendido que participa en las conversaciones para alcanzar un alto el fuego y ha afirmado que estudia posibles contribuciones militares teniendo en cuenta su propia situación de seguridad en la península.

El movimiento de Trump abre así un doble escenario para Seúl: mantener intacta su alianza militar con Washington mientras intenta aprovechar la sintonía personal entre Trump y Kim para recuperar un diálogo que lleva años bloqueado. De momento, Corea del Norte no ha dado ninguna señal pública que indique que esté dispuesta a reanudar las negociaciones.