El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha elevado este domingo el tono contra Irán con una advertencia directa que refleja el estancamiento de las negociaciones impulsadas por Estados Unidos para intentar contener la escalada en Oriente Próximo. El presidente estadounidense aseguró que "el reloj corre" para Teherán y amenazó al régimen iraní con consecuencias devastadoras si no acepta pronto un acuerdo de paz con Washington.
"¡El tiempo se acaba!", escribió Trump en su plataforma Truth Social, en un mensaje que evidencia la creciente frustración de la Casa Blanca ante la falta de avances diplomáticos. Las declaraciones llegan en un momento especialmente delicado, marcado por la persistencia de los combates entre Israel y actores aliados de Irán en la región, especialmente en el Líbano.
Según el portal estadounidense Axios, Trump tiene previsto reunirse el martes con los principales asesores de seguridad nacional para estudiar posibles opciones militares contra Irán. Aunque la Casa Blanca no ha confirmado oficialmente esta información, el movimiento refuerza la percepción de que Washington considera insuficientes los contactos diplomáticos actuales.
La tensión regional también ha aumentado después de un ataque con drones en los Emiratos Árabes Unidos que provocó un incendio en una central nuclear. Las autoridades emiratíes calificaron el incidente de "peligrosa escalada" y apuntaron directamente a Irán o a milicias afines. Paralelamente, Arabia Saudita aseguró haber interceptado tres drones durante el fin de semana.
Irán se mantiene firme ante las exigencias
En este contexto, Teherán mantiene una posición de máxima exigencia. El régimen iraní reclama un alto el fuego estable en el Líbano antes de aceptar cualquier acuerdo más amplio con Washington. Las negociaciones impulsadas por Estados Unidos se encuentran prácticamente bloqueadas, y medios iraníes aseguran que la última propuesta estadounidense no incluye concesiones significativas.
Según la agencia iraní Fars, Washington habría planteado un documento con cinco condiciones principales, entre las cuales destaca la exigencia de que Irán mantenga operativa solo una instalación nuclear y transfiera a Estados Unidos sus reservas de uranio altamente enriquecido. Estas demandas son consideradas inaceptables por sectores del régimen iraní, que las interpretan como una renuncia a su capacidad estratégica.
Siguen los bombardeos
Mientras tanto, la situación sobre el terreno continúa deteriorándose. Los bombardeos israelíes en el Líbano causaron el domingo al menos siete muertos, entre ellos un comandante de la Yihad Islámica, Wael Abdel Halim, y su hija de 17 años, según fuentes oficiales libanesas. Otros ataques en el sur del país dejaron cinco muertos más, incluidos dos niños, y una quincena de heridos.
Los combates persisten a pesar de la frágil extensión del alto el fuego acordada recientemente entre Israel y el Líbano por 45 días más. Hezbollah, principal aliado de Irán en la región, disparó cerca de 200 proyectiles contra territorio israelí durante el fin de semana, según el ejército de Israel. El movimiento chií también calificó de "callejón sin salida" las conversaciones patrocinadas por Estados Unidos.
Esta escalada coincide con una nueva decisión polémica del gobierno israelí. El gabinete de Benjamin Netanyahu ha aprobado la construcción de un complejo de defensa en los terrenos de la antigua sede de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA) en Jerusalén Este. El espacio había sido confiscado por Israel el año pasado, una actuación que Naciones Unidas considera contraria al derecho internacional.
La combinación de presión militar, bloqueo diplomático y violencia creciente dibuja un escenario de elevada incertidumbre en Oriente Próximo. A pesar de los intentos de mediación norteamericana, la distancia entre Washington, Teherán y los actores regionales continúa ampliándose, con el riesgo de que cualquier nuevo incidente pueda desencadenar una escalada aún mayor.
