Los jueces ponen freno por ahora a Donald Trump. El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha rechazado el intento del presidente de imponer restricciones al voto por correo de cara a las elecciones legislativas de medio mandato que se celebran en noviembre. El alto tribunal ha dado su apoyo a la decisión de una jueza federal de bloquear la orden ejecutiva de Trump, que ponía en riesgo el voto de millones de personas a tan solo dos meses de los comicios. De esta forma, todos los estados del país podrán mantener el procedimiento habitual para enviar y recibir las papeletas electorales. Estados Unidos es un país en el que el voto por correo es alto y este tiende a favorecer al Partido Demócrata, de manera que voces progresistas han acusado al presidente de intentar poner dificultades en este sentido para su beneficio electoral.
Sin embargo, el fallo no ha sido unánime y diversos magistrados han dejado abierta la puerta a la iniciativa en un futuro. Los jueces del Supremo Samuel Alito y Clarence Thomas han apoyado la decisión de Trump, mientras que Brett Kavanaugh ha valorado que las nuevas reglas no deben aplicarse en las elecciones de 2026 porque los estados y autoridades electorales no disponen de tiempo suficiente para implementar los cambios antes de los comicios, pero ha coincidido en que en un futuro la normativa puede efectuarse con sustento legal.
La política para el voto por correo, impulsada por Trump mediante una orden ejecutiva y desarrollada posteriormente por el Servicio Postal de Estados Unidos, establecía requisitos uniformes para los sobres de las papeletas federales, incluidos elementos de identificación y códigos de barras individualizados, además de obligar a los estados a proporcionar al servicio postal información básica sobre los votantes. Además, con estas nuevas normas, el Servicio Postal podría negarse a entregar papeletas en los estados que no cumplieran con los requisitos, a menos de dos meses de los comicios y cuando algunos estados ya han empezado a repartir las papeletas .La Administración Trump defiende esta medida como una forma de reforzar la seguridad y la integridad del voto por correo y combatir el supuesto fraude. El discurso del supuesto fraude es el que el presidente ha mantenido sin pruebas, asegurando que por ello perdió las elecciones de 2020 contra Joe Biden.
Los críticos, por su parte, argumentaron que el Servicio Postal se excedía en sus competencias y que los nuevos requisitos podían dificultar el voto de ciudadanos cuyas papeletas no cumplieran las nuevas condiciones. De hecho, fuentes del Servicio Postal han avisado que estos requisitos pueden hacer que millones de papeletas no se acaben de enviar nunca. Un error con un código de barras, y se descartaría todo un lote. Estas fuentes han avisado a los medios que aplicar las nuevas normas ya este noviembre es por ahora arriesgado y precipitado, puesto que se abriría la puerta a errores a gran escala que afectaran los comicios.
Voces del Partido Demócrata y activistas han aseverado que estas reglas prácticamente podrían eliminar la posibilidad de voto por correo con unas elecciones a la vuelta de la esquina. El voto demócrata es más proclive a votar por correo —en las elecciones presidenciales de 2024, el 61% de los electores que votaron por correo dieron apoyo a Kamala Harris— y, de hecho, ha habido críticas de la comunidad latinoamericana, porque en muchos casos trabajan en empleos en los que no pueden ausentarse para ir a votar. El senador demócrata Chuck Schumer ha acusado Trump de impulsar una iniciativa "inconstitucional" y "obscena" para "manipular" el voto por correo.
Una jueza federal de Boston había bloqueado previamente la norma y otro juez federal en Washington hizo lo mismo este fin de semana. Cualquier decisión alrededor del voto por correo no es baladí, ya que esta es una opción muy popular en Estados Unidos: casi un tercio del país vota por correo. En cada estado, sin embargo, varían los procedimientos y normas. Mientras el Supremo ha valorado la iniciativa, se mantiene el litigio alrededor de su legalidad. Todo ello, mientras algunos estados como Alabama, Carolina del Norte y Wisconsin ya han empezado a enviar las papeletas por correo para las elecciones, que se celebrarán el 3 de noviembre.
Unas elecciones clave que podrían complicar mucho a Trump la segunda mitad del mandato
En las elecciones legislativas de medio mandato, o midterms, los dos principales partidos del país, el Republicano y el Demócrata, pugnarán por el control del Congreso. Se renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 que componen el Senado. En estos momentos, la cámara baja tiene mayoría republicana, pero las encuestas apuntan que esto podría cambiar. De esta forma, el presidente Trump se juega cuánto poder conservará para enfilar la última mitad de su mandato, puesto que el Congreso es un órgano clave que puede intentar bloquear la agenda presidencial y hacerle la vida imposible los dos próximos años. Los comicios apuntan a un escenario desfavorable para los republicanos, puesto que históricamente el partido en el poder pierde escaños en la Cámara de Representantes. De hecho, las últimas encuestas proyectan una victoria demócrata y una probabilidad de empate a 50 en la mayoría del Senado.
