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Un avión de combate de la OTAN ha derribado este viernes de madrugada un dron que había entrado en el espacio aéreo de Letonia, país miembro de la Alianza Atlántica y de la Unión Europea. Las Fuerzas Armadas letonas han informado de la intercepción a través de las redes sociales y han activado una alerta de seguridad en varias regiones próximas a la frontera con Rusia.

El incidente se ha producido en un momento de creciente preocupación entre los países del norte y el este de Europa por las incursiones de drones vinculadas a la guerra entre Rusia y Ucrania. De momento, las autoridades no han determinado públicamente el origen del aparato derribado ni han atribuido la entrada en el espacio aéreo letón a ninguno de los dos bandos. La OTAN ha anunciado una investigación sobre el incidente.

Las fuerzas armadas de Letonia han levantado la alerta de posible amenaza aérea que afectaba a varias zonas próximas a Rusia. La respuesta ha sido coordinada en el marco de la misión de defensa aérea de la OTAN, que mantiene aviones de combate desplegados en los países bálticos para reforzar la vigilancia de su espacio aéreo.

Finlandia restringe el tráfico

El episodio ha tenido repercusiones también en la vecina Finlandia. El país, miembro de la OTAN y de la UE y con frontera terrestre con Rusia, ha restringido temporalmente zonas de tráfico aéreo y marítimo en la parte oriental del golfo de Finlandia como medida preventiva ante la posible presencia de drones.

La decisión finlandesa refleja la preocupación de los países de la región por la posibilidad de que aparatos utilizados en la guerra acaben entrando accidentalmente o deliberadamente en espacios bajo soberanía de los miembros de la Alianza.

Letonia y los otros Estados bálticos han registrado varios episodios de este tipo desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania. Los países del norte de Europa han reforzado progresivamente la vigilancia de sus fronteras y de las infraestructuras consideradas estratégicas.

Rusia también intercepta drones

Durante la noche del jueves al viernes, Rusia informó de que había derribado 15 drones en la región de Leningrado, según el gobernador regional, Alexander Drozdenko. La zona, situada en el noroeste del país, limita con Finlandia y Estonia y acoge San Petersburgo, la segunda ciudad rusa más poblada y un importante centro de exportación.

La coincidencia de los incidentes pone de manifiesto la creciente actividad de drones en la región del Báltico, especialmente en zonas cercanas a Rusia y Ucrania. Los estados miembros de la OTAN de la zona han reforzado la protección de infraestructuras críticas como presas, centrales eléctricas e instalaciones relacionadas con el gas natural.

Entre las preocupaciones de los gobiernos de la región está también la posibilidad de que los drones sean utilizados en operaciones destinadas a generar confusión sobre su origen. En este contexto, algunos países temen posibles acciones de "falsa bandera", es decir, operaciones diseñadas para atribuir un ataque a un actor diferente del responsable real.

El incidente de Letonia se suma así a una serie de episodios que han obligado a los países de la OTAN situados en el este y en el norte de Europa a mantener una vigilancia reforzada de su espacio aéreo mientras continúa la guerra entre Rusia y Ucrania.