Cargando...

La relación militar entre Rusia y Corea del Norte da un nuevo paso. Pionyang ya no solo aporta soldados y munición al esfuerzo bélico ruso: según la inteligencia militar ucraniana, los nuevos contingentes desplegados en Rusia incluyen unos 400 operadores de drones que podrían participar en misiones de reconocimiento y en ataques contra objetivos dentro de Ucrania.

El general mayor Vadym Skibitski, subdirector de la Inteligencia de Defensa de Ucrania, calcula que unos 8.500 militares norcoreanos se encuentran actualmente en Rusia. La mayoría estarían desplegados en la región de Kursk, donde Corea del Norte ya había enviado tropas para ayudar a Moscú a recuperar el territorio ocupado por las fuerzas ucranianas en 2024. Entre los nuevos efectivos habría también un millar de ingenieros y especialistas en desminado.

¿Qué harán los soldados norcoreanos en Ucrania?

La función de los soldados norcoreanos no sería necesariamente combatir directamente dentro de Ucrania. Según Skibitski, podrían reforzar las posiciones rusas de retaguardia y permitir que Moscú libere soldados propios para enviarlos al frente. Los operadores de drones, en cambio, podrían tener un papel más directo y utilizar los aparatos tanto para vigilar como para atacar objetivos ucranianos.

La novedad es significativa porque muestra hasta qué punto ha evolucionado la cooperación entre Moscú y Pionyang. Corea del Norte empezó a enviar soldados a Rusia a finales de 2024, después de firmar con el Kremlin un tratado de asociación estratégica que incluye compromisos de defensa mutua. El primer contingente participó en los combates en Kursk y habría sufrido importantes bajas.

Pionyang mantuvo durante meses el silencio sobre el despliegue, hasta que en abril de 2025 confirmó oficialmente que sus soldados combatían junto a Rusia. Desde entonces, sin embargo, la ayuda norcoreana ha ido mucho más allá de los soldados.

Misiles y material de guerra

Según la inteligencia ucraniana, Corea del Norte también ha proporcionado a Rusia misiles balísticos KN-23 y KN-24. Skibitski asegura que al menos 150 misiles de este tipo habían sido enviados antes de agosto del año pasado y que habría 120 más comprometidos. Este armamento preocupa especialmente a Kiev porque los misiles balísticos son difíciles de interceptar y las reservas de interceptores Patriot, uno de los pocos sistemas capaces de hacerlo, son limitadas.

A cambio, Corea del Norte estaría recibiendo tecnología militar rusa. Según Skibitski, Pyongyang ya ha obtenido un sistema antiaéreo Pantsir y busca acceder a los S-400 rusos. También habría enviado unos 90 especialistas a Rusia para apoyar los lanzamientos de misiles. Para Moscú, la alianza ofrece una fuente adicional de soldados y munición en una guerra de desgaste que exige cada vez más recursos. Para Pyongyang, la guerra es una oportunidad para adquirir experiencia real de combate y acceder a tecnología militar avanzada.

La hermana de Kim Jong-un, Kim Yo-jong, ha negado que Corea del Norte prepare el envío de decenas de miles de soldados adicionales a Rusia y ha calificado estas informaciones de "escenario inventado sin fundamento". Skibitski, sin embargo, asegura que Vladímir Putin podría pedir hasta 50.000 militares más al líder norcoreano en su próximo encuentro.

Más allá de las cifras, la evolución de la alianza es significativa. Rusia y Corea del Norte ya no solo intercambian soldados y armamento: también comparten experiencia en una guerra donde los drones se han convertido en una de las herramientas esenciales del campo de batalla.