Donald Trump volvió a pasar por el hospital militar Walter Reed de Bethesda a principios de esta semana para someterse a un nuevo control médico y dental preventivo, el cuarto examen documentado desde que volvió a la Casa Blanca hace poco más de un año. La revisión llegó cuando el presidente estadounidense está a las puertas de cumplir 80 años, el próximo 14 de junio, y en un contexto de creciente atención pública sobre su estado físico. Según la Casa Blanca, se trató de un control rutinario, y la visita duró más de tres horas. Los resultados de la exploración se conocieron este viernes. Su médico, el capitán de navío Sean Barbabella, ha vuelto a describir el estado general del presidente como “excelente” y ha asegurado que Trump está plenamente capacitado para ejercer las funciones de comandante en jefe y jefe de Estado. Según Barbabella, Trump conserva una buena función cardíaca, pulmonar, neurológica y física en general. La Casa Blanca ha destacado que, según el informe médico, la salud cardiovascular del presidente equivale a la de una persona 14 años más joven; es decir, según Barbabella, Trump tiene “una edad cardíaca de 65 años”, con una función normal, sin evidencia de insuficiencias ni otras afecciones cardiovasculares significativas. Sin embargo, la frecuencia de las revisiones —abril, julio, octubre y ahora esta última— no tiene precedentes recientes en un presidente en activo.
Cognitivamente perfecto
La principal anomalía médica mencionada por el médico presidencial es una leve hinchazón en las piernas causada por una insuficiencia venosa crónica, una afección considerada habitual y benigna en personas de más de 70 años. Además, el médico personal de Trump asegura que el presidente obtuvo una puntuación perfecta, 30 sobre 30, en el test cognitivo Montreal Cognitive Assessment (MoCA). Según la evaluación difundida por la Casa Blanca, tanto los análisis de laboratorio como el ecocardiograma presentaron resultados dentro de los parámetros normales. El informe también destaca la abstinencia prolongada de Trump del consumo de alcohol y tabaco, unos hábitos que Barbabella señala como factores que contribuyen a su estado de salud actual. Sin embargo, también le ha recomendado algunas medidas preventivas: modificar la dieta, continuar tomando aspirina en dosis bajas, incrementar la actividad física y seguir perdiendo peso. Según consta en el informe médico, Trump pesa unas 224 libras —unos 101,6 kilos— y mide 6 pies y 3 pulgadas de altura, el equivalente a 1,90 metros.
Una dieta nada sana
Precisamente su dieta es uno de los aspectos más criticados en cuanto a los hábitos nutricionales del republicano, dado que abusa de la comida rápida: hamburguesas —habitualmente Big Mac o similares—, bocadillos de filete con queso, pollo frito, patatas fritas y postres dulces como pastel de chocolate o helado de vainilla. Bebe grandes cantidades de Coca-Cola —a menudo dietética o sin azúcar— y ha afirmado en entrevistas que toma "un litro o más" al día. También prefiere alimentos muy procesados y acostumbra a evitar en gran medida la fruta y la verdura en sus comidas habituales. Trump tampoco hace ejercicio estructurado; su principal actividad física es jugar al golf, aunque tampoco siempre lo practica con una intensidad regular. Sus médicos han señalado que su nivel de actividad física es bajo en comparación con los estándares recomendados para su edad. Además, tiene un patrón de sueño irregular: se levanta muy temprano —a veces hacia las 5 o las 6 de la mañana— y a menudo se mantiene despierto hasta tarde, con publicaciones en Truth Social registradas a las 3 o las 4 de la madrugada.
Imágenes que alimentan las especulaciones
Las imágenes públicas de los últimos meses han alimentado las especulaciones. El informe también aborda uno de los detalles que había llamado la atención en sus apariciones públicas: el hematoma que el presidente ha mostrado en varias ocasiones en la mano derecha, a menudo cubierto con una capa espesa de maquillaje. Además de los hematomas persistentes en las manos, Trump ha aparecido con los tobillos y las piernas visiblemente hinchados, una erupción en el cuello y episodios de somnolencia en actos internacionales. La Casa Blanca ha atribuido la hinchazón a una insuficiencia venosa crónica, una afección habitual en personas mayores, en la que las válvulas de las venas no funcionan correctamente y hacen que la sangre se acumule, provocando hinchazón, calambres y cambios en la piel. Los moratones los explica por los constantes apretones de manos y al uso de aspirina; y la erupción cutánea a una crema preventiva. El presidente, sin embargo, insiste en presentarse como un hombre en plena forma. "Mi salud es perfecta", ha repetido en varias ocasiones. Actualmente, Trump toma tres medicamentos: dos para controlar el colesterol y una aspirina como medida de prevención cardiovascular, aunque él mismo ha admitido haber tomado más de la recomendada por los médicos. También ha reconocido que dejó de utilizar las medias de compresión prescritas porque "no le gustaban".
Durante el encuentro con Macron llamó la atención el moratón en la mano de Trump cubierto de maquillaje. Según la jefa de prensa Casa Blanca es porque "el presidente estrecha muchas manos". Los apretones que recibe Trump deben ser tan "intensos" como el que le dedicó en su día el… pic.twitter.com/uGjdaW6zcY
— Patrycia Centeno (@PoliticayModa) February 26, 2025
Dudas sobre la transparencia de la Casa Blanca
La salud de Trump ya había sido objeto de escrutinio el verano pasado, cuando se le vio con los tobillos muy hinchados en varios actos públicos, cuando la Casa Blanca informó que había sido evaluado por hinchazón en las piernas y diagnosticado de insuficiencia venosa crónica. A pesar de los informes médicos tranquilizadores, la sucesión de revisiones y los signos visibles en sus apariciones públicas mantienen abierta la pregunta sobre hasta qué punto la Casa Blanca es transparente respecto al estado real del presidente. El debate sobre la salud de Trump llega inevitablemente marcado por el precedente de Joe Biden, sometido durante años a un fuerte escrutinio por su edad y su estado físico y cognitivo. Ahora, Trump es ya el presidente más longevo en jurar el cargo y aspira a superar también a Biden como el de más edad al abandonar la Casa Blanca.
