Después de bombardear Kyiv con misiles hipersónicos Oréixnik, Rusia ha amenazado este lunes con un nuevo ataque sobre la capital ucraniana. El Ministerio de Exteriores ruso ha instado a los ciudadanos extranjeros, incluido el personal diplomático y los trabajadores de organismos internacionales, a abandonar la ciudad ante el riesgo de una "inminente" oleada de ataques contra objetivos militares ucranianos. En un comunicado, el Kremlin ha asegurado que sus fuerzas armadas han iniciado "ataques sistemáticos" contra instalaciones del complejo militar-industrial de Ucrania en Kyiv, especialmente contra centros vinculados al desarrollo y preparación de drones que, según Moscú, actuarían "con la asistencia de especialistas de la OTAN".
Según el Kremlin, los nuevos bombardeos se dirigirán tanto contra centros de toma de decisiones como contra lugares de mando militar y se presentan como una represalia por el ataque ucraniano del pasado 22 de mayo contra una residencia de estudiantes en una zona ocupada por Rusia en Luhansk, el cual dejó más de una veintena de muertos. Moscú ha insistido en que los objetivos se encuentran repartidos por varios puntos de Kyiv, y por ello ha reiterado la petición para que los ciudadanos extranjeros y el personal diplomático abandonen la capital ucraniana "cuanto antes". Las autoridades rusas también han advertido a la población local para que no se acerque a infraestructuras militares ni administrativas vinculadas al gobierno del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.
Moscú ha cargado contra el gobierno ucraniano y sus aliados occidentales a raíz del ataque en Luhansk. Exteriores ha acusado a "la junta de Zelenski y sus patrocinadores occidentales" de demostrar "un desprecio flagrante por el derecho internacional" por el apoyo militar prestado a las fuerzas ucranianas. Según Rusia, el ataque se ejecutó mediante un enjambre de drones, pero Ucrania ha negado el bombardeo sobre la residencia de estudiantes y ha asegurado que sus operaciones en Starobilsk tenían como objetivo una unidad de élite rusa especializada en drones. Las autoridades ucranianas han defendido que sus acciones se ajustan al derecho internacional humanitario.
La amenaza del Oréixnik
La madrugada del domingo, Rusia lanzó uno de los bombardeos más intensos sobre Kyiv desde el inicio de la guerra, con un balance de cuatro muertos y cerca de un centenar de heridos. El ataque afectó tanto a la capital ucraniana como a varios puntos de la región metropolitana e incluyó el uso de misiles hipersónicos del programa Oreshnik, un sistema capaz de transportar carga nuclear. La confirmación por parte del Kremlin del uso de este armamento ha incrementado la preocupación entre los aliados europeos de Ucrania. Dirigentes como Friedrich Merz, Emmanuel Macron o Giorgia Meloni han condenado la ofensiva y han advertido que el uso del Oreshnik añade un componente de intimidación estratégica al conflicto. Zelenski denunció que Rusia había atacado una planta de abastecimiento de agua, incendiado un mercado y causado daños en viviendas y escuelas. "Es importante que esto no quede sin consecuencias para Rusia", afirmó.
Since last night, first responders and all necessary services have been working wherever needed. As of now, at least 83 people have been confirmed injured since midnight. Tragically, there are fatalities. My condolences to the families and loved ones.
— Volodymyr Zelenskyy / Володимир Зеленський (@ZelenskyyUa) May 24, 2026
It was a heavy attack – 90… pic.twitter.com/KSB4IoxQaE