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Kyiv vive una nueva escalada de los ataques aéreos rusos, con oleadas de drones que han obligado a la capital ucraniana a activar repetidamente las alarmas durante el día. Rusia ha lanzado cerca de 1.500 drones de varios tipos contra Ucrania en solo cuatro días, unos 800 de los cuales eran modelos propulsados por reacción, según ha informado el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.

El uso creciente de estos aparatos representa un nuevo reto para la defensa antiaérea de Ucrania. Los nuevos Shahed pueden alcanzar velocidades de entre 320 y 400 kilómetros por hora, aproximadamente el doble que las versiones anteriores, equipadas con motores de pistón. Esta velocidad les permite superar algunos de los interceptores de bajo coste que Ucrania había desarrollado para hacer frente a los drones más lentos.

Desgastar Ucrania

Zelenski ha advertido de que los modelos propulsados por reacción ya representan más de la mitad de los drones utilizados por Rusia en sus ataques. El objetivo, según el presidente ucraniano, es desgastar las defensas y mantener una presión constante sobre el país.

Uno de los episodios más graves se produjo el jueves en Myla, una localidad situada a unos 24 kilómetros al oeste de Kiev. Un Geran-4 impactó contra un depósito de municiones y provocó explosiones secundarias durante horas. El ataque causó 38 muertos, según los datos facilitados, y destruyó varios almacenes, además de provocar daños en viviendas próximas.

Los ataques diurnos se han intensificado durante los últimos días, especialmente en la región de Kyiv. El lunes, la capital había activado ocho alarmas aéreas antes del mediodía. Este tipo de incursiones, aunque no son inéditas, eran menos habituales hasta ahora y han alterado la actividad cotidiana de la ciudad. Empresas y comercios han llegado a interrumpir temporalmente su actividad mientras los ciudadanos tienen que decidir si se quedan en casa, buscan refugio o asumen el riesgo de continuar con normalidad.

La presencia de drones también dificulta el trabajo de los servicios de emergencia. Cuando todavía hay aparatos amenazando una zona atacada, los equipos de rescate pueden verse obligados a abandonar temporalmente el lugar, hecho que puede agravar las consecuencias de un incendio o de una explosión.

Rusia se rearma y se prepara para el otoño

Los ataques rusos contra infraestructuras logísticas de los alrededores de Kiev se han intensificado durante el último mes. Moscú ha atacado almacenes en respuesta a la campaña ucraniana contra las redes de distribución rusas Wildberries y Ozon. Los bombardeos han afectado a las cadenas de suministro y han provocado escasez de algunos alimentos en los comercios. Las autoridades ucranianas, sin embargo, han pedido a la población que no caiga en el pánico.

Los drones Shahed tienen su origen en la tecnología iraní, posteriormente transferida a Rusia. El modelo propulsado por reacción empezó a aparecer en Ucrania después de ser presentado por Irán en 2023. Rusia ha incrementado desde la primavera la fabricación de sus propios modelos, especialmente los Geran-4 y Geran-5.

Según Serhii Beskrestnov, asesor de Zelenski en tecnología de defensa, Rusia habría lanzado al menos 2.500 drones propulsados por reacción contra Ucrania durante agosto, frente a los 1.500 del mes anterior. Las marcas de fabricación encontradas en los aparatos indicarían, además, que algunos son utilizados pocos días después de salir de la fábrica de Yelábuga.

Ucrania había logrado elevar por encima del 90% la tasa de intercepción de los Shahed convencionales gracias a sistemas de bajo coste lanzados desde tierra. Ahora, sin embargo, necesita adaptar esta capacidad a una amenaza más rápida. Los ingenieros ucranianos trabajan en nuevos drones interceptores capaces de destruir los modelos propulsados por reacción. Según Zelenski, al menos cuatro empresas han desarrollado sistemas de este tipo y una de ellas ya dispondría de la tecnología más avanzada.