Una vez más, el estado de salud del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha quedado en entredicho después de que se haya hecho viral una mancha oscura visible en su mano izquierda durante un acto oficial. El azul se vio el jueves en el Foro Económico Mundial de Davos, en plena ceremonia de lanzamiento de la Junta de Paz para Gaza, una iniciativa nacida para hacer seguimiento del plan estadounidense para el territorio palestino y que Trump ha anunciado que pretende ampliar a otros escenarios de conflicto global. El republicano ha intentado atajar las especulaciones asegurando que la marca se debe a un golpe contra una mesa y a su elevado consumo de aspirinas.
Durante el vuelo de regreso a Washington a bordo del Air Force One, Trump fue interpelado por una periodista sobre el estado de su mano izquierda “Estoy muy bien. Me la golpeé con una mesa y me puse un poco de, ¿cómo se dice?, crema. Me la golpeé”, explicó el presidente, intentando restar importancia a la situación. También hizo referencia a las aspirinas: “Diría que tomen aspirina si les importa su corazón, pero que no tomen si no quieren tener un pequeño moratón”.
President Donald J. Trump was asked earlier on Air Force One about an unusually large bruise that was visible on his left hand during today’s events in Davos, to which he responded, “I'm very good. I clipped it on the table. So I put a little - what do they call it? - cream on… pic.twitter.com/JSeRTCmKHu
— OSINTdefender (@sentdefender) January 23, 2026
Desde que regresó a la Casa Blanca hace apenas un año, los hematomas visibles en las manos de Trump se han convertido en una constante, hasta el punto de que, según diversas fuentes, a menudo recurre al maquillaje para disimularlos en apariciones públicas. A principios de este mismo mes, en una entrevista concedida a *The Wall Street Journal*, el presidente estadounidense admitió que toma una gran cantidad de aspirina “por superstición”. “Dicen que la aspirina es buena para diluir la sangre y yo no quiero sangre espesa pasando por mi corazón (…). Quiero sangre buena, diluida, pasando por mi corazón. ¿Tiene sentido?”, argumentó.
325 miligramos de aspirina al día
Según su médico personal, Sean Barbabella, Trump consume diariamente 325 miligramos de aspirina como medida de “prevención cardíaca”, una dosis muy por encima de los 81 miligramos habituales en tratamientos preventivos estándar. Este consumo elevado, sumado a posibles traumatismos leves, explicaría, según la versión médica, la aparición recurrente de moratones en las manos del presidente. La Casa Blanca, por su parte, ha intentado minimizar el impacto de estas imágenes argumentando en otras ocasiones que las marcas se deben a los apretones de manos propios de su actividad política. Trump cumplió 79 años el pasado 14 de junio, y un mes después el ejecutivo norteamericano difundió un informe médico donde se especificaba que padece insuficiencia venosa crónica, una afección común en personas mayores