Estados Unidos e Irán aseguran estar más cerca de un acuerdo para alargar el alto el fuego vigente, pero todavía hay muchos interrogantes abiertos sobre qué incluye exactamente la propuesta que se está negociando. Ambas partes hablan de avances, pero difieren en cuestiones clave, especialmente sobre el programa nuclear iraní y el control del estrecho de Ormuz. El primer gran elemento del posible pacto es precisamente el estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica por donde circula aproximadamente un 20% del petróleo mundial. Donald Trump ha afirmado que el acuerdo prevé su reapertura, un movimiento con impacto directo sobre los mercados energéticos globales.
Ahora bien, Teherán lo matiza. Medios vinculados al régimen iraní sostienen que el último borrador mantiene el estrecho bajo gestión iraní y que cualquier cambio dependería del levantamiento del bloqueo naval estadounidense. Según versiones iraníes del documento, Washington retiraría progresivamente restricciones marítimas y suavizaría sanciones vinculadas al petróleo.
Un segundo bloque de la propuesta tiene que ver con la desescalada militar. Diversas fuentes citadas por el The New York Times apuntan que el acuerdo buscaría consolidar el final de los combates y evitar nuevos ataques mutuos entre Estados Unidos e Irán. Algunas versiones del texto también incluirían otros frentes regionales, como el Líbano.
La cuestión más delicada, sin embargo, sigue siendo el programa nuclear iraní. Aquí es donde las versiones chocan más claramente. El rotativo estadounidense asegura que Teherán ha aceptado, al menos en principio, renunciar a sus reservas de uranio altamente enriquecido, aunque los detalles se dejarían para una segunda ronda de negociaciones. Irán, en cambio, sostiene que el dossier nuclear no forma parte del acuerdo inmediato. Según fuentes iraníes citadas por diversos medios, los asuntos nucleares se negociarían en una fase posterior, dentro de un plazo de entre 30 y 60 días. Tampoco hay consenso sobre si Irán podrá seguir enriqueciendo uranio en el futuro ni sobre el destino de sus reservas actuales.
También hay discrepancias sobre el alivio económico que podría recibir Teherán. Diversas informaciones apuntan a una flexibilización gradual de sanciones y al posible desbloqueo de activos iraníes congelados en el extranjero, una de las exigencias históricas de la República Islámica.
No está todo cerrado
Trump se ha mostrado especialmente optimista sobre las conversaciones. "Los aspectos finales y los detalles del acuerdo se están discutiendo y se anunciarán pronto. Entre otros elementos, el acuerdo prevé que se reabra el estrecho de Ormuz", aseguró el sábado en Truth Social. A pesar del optimismo público, los negociadores aún tienen que aclarar cuestiones esenciales: quién controlará realmente Ormuz, qué sanciones se levantarán, qué pasará con el programa nuclear y si el acuerdo es solo una tregua temporal o el primer paso hacia un pacto más amplio.
En resumen, la propuesta sobre la mesa parece tener tres ejes principales: reabrir el estrecho de Ormuz, consolidar el alto el fuego y abrir una nueva fase de negociaciones sobre el programa nuclear. Pero, por ahora, sigue siendo más un marco de principios que un acuerdo definitivo.
